2024-10-27

Reseña del libro "Cine argentino: hechos, gente, películas"

Fernando Martín Peña y un recorrido clave por el cine nacional

Crítico, historiador y referente indiscutido en el ámbito del cine, Fernando Martín Peña cnos invita a un recorrido detallado y analítico por la cinematografía argentina con su obra Cine argentino: hechos, gente, películas (Luz Fernández Edciones). Con una perspectiva que se aleja de la cronología rígida y apuesta a un enfoque temático y crítico, Peña se centra en películas representativas para cada período. Estos casos concretos no son elegidos al azar; cada uno condensa las preocupaciones, los cambios culturales y las transiciones del cine argentino a lo largo de más de un siglo de historia.

Peña, junto a un grupo de autores, propone no solo un recuento de hechos y personajes, sino también una reflexión profunda sobre lo esencial y lo accesorio en el devenir del cine argentino, un tema que recorre toda la obra y define el tono crítico de su enfoque.

El primer volumen de esta obra abarca desde los primeros pasos del cine nacional, situados en 1896, hasta 1958, un período en el que el cine argentino buscaba establecer su propio lenguaje y narrativa. En este contexto, se exploran momentos clave, como el enfrentamiento fundacional entre Amalia y Nobleza gaucha, dos películas que reflejan el interés por construir una identidad visual y cultural argentina. A través de su análisis, se revela la tensión entre lo local y lo universal en los primeros años del cine nacional, mostrando cómo estas primeras producciones ya llevaban consigo el peso de representar la argentinidad.

Otro tema crucial que el libro examina es el papel del tango en la construcción de una identidad fílmica local. Desde la representación de la vida en los barrios porteños hasta la incorporación de figuras emblemáticas de este género musical, el cine argentino encontró en el tango una vía de expresión profundamente arraigada en la cultura popular. El autor analiza cómo el tango fue no solo un recurso narrativo, sino también una declaración de estilo que cimentó un cine de identidad nacional en sus primeros años.

El segundo volumen, que comienza en 1959, coincide con el surgimiento de una renovación en el cine argentino marcada por nuevas perspectivas sociales y una narrativa que se atreve a explorar temas de crítica política y cultural. Desde los años de la vanguardia política, el cine argentino se vuelve una herramienta de análisis y denuncia social, reflejando un deseo de romper con la tradición y proponer un cine comprometido con su tiempo. En este capítulo se toman como ejemplo diversas películas que, a través del realismo, la sátira y el costumbrismo, retratan una sociedad en plena transformación.

Armando Bó y el género del sexploitation argentino cobran una relevancia especial. Este cine, que explotaba temáticas de erotismo y transgresión, se transformó en una válvula de escape y al mismo tiempo en una forma de resistencia en una época marcada por la censura. En su análisis, se desentraña cómo el cine erótico de Bó es más que una representación superficial de la sensualidad: es también un reflejo de los conflictos sociales y morales de la época. El tratamiento del erotismo se convierte en una suerte de resistencia cultural, un espacio donde los tabúes son cuestionados y donde lo prohibido encuentra su representación simbólica en la pantalla.

La obra también aborda los años de la dictadura militar, un periodo de censura y represión que condicionó profundamente la producción cinematográfica. En esta etapa, muchas películas debieron adaptarse a las restricciones impuestas por el régimen, lo que llevó a algunos realizadores a optar por un cine alegórico y metafórico, que escondía su crítica bajo capas de simbolismo. En este texto se analiza cómo el cine argentino de estos años se nutre de un lenguaje críptico que requiere de una lectura detallada para entender su real dimensión crítica.

Al avanzar hacia el nuevo milenio, el libr explora la irrupción de El Pampero Cine, un colectivo de cineastas que propone una ruptura radical con las normas establecidas, tanto a nivel narrativo como de producción. Este grupo, que se caracteriza por un cine experimental y de bajo presupuesto, redefine las posibilidades del cine independiente en Argentina. El análisis examina cómo El Pampero Cine retoma el legado de las vanguardias anteriores, pero lo adapta a un contexto donde la tecnología y las plataformas digitales permiten nuevas formas de producción y difusión.

Cine argentino: hechos, gente, películas, que cuenta con contribuciones de Roger Alan Koza, Mercedes Orden, Lucía Salas, Diego Trerotóla, Paula Vázquez Prieto, Adrián Muoyo, Marcos Vieytez, Lucas Granero, Luis Ormaechea, Nicolás Prividera, Andrea Guzmán, Milagros Porta, entre otros destacados críticos y académicos, no es simplemente una historia del cine nacional. Es una obra que invita a repensar lo que definimos como significativo en la historia cultural de Argentina.

Este compendio de dos volúmenes no solo narra la evolución del cine argentino, desde sus primeras búsquedas de identidad visual hasta las nuevas expresiones de independencia y experimentación, sino que también se convierte en una herramienta crítica para cuestionar y comprender los complejos procesos detrás de cada transformación.

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