2024-10-26

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Crítica de “Una boda y otros desastres”: Una segunda oportunidad a la toxicidad

En esta secuela, la pareja de adolescentes, Abby Abernathy y Travis Maddox, despiertan después de una noche épica en Las Vegas: confundidos, con resaca y sorprendentemente casados. Decididos a abrazar la espontaneidad, la joven pareja universitaria opta por llevar a cabo una luna de miel en México junto a sus amigos y familiares más cercanos. En este vibrante escenario, Travis y Abby se embarcan en una odisea de autodescubrimiento, explorando sus compatibilidades y enfrentando los desafíos inesperados del matrimonio.

Maravilloso Desastre (Beautiful Disaster, 2023), su predecesora, tenía el problema de abordar temas de manera absurda y bizarra, además de presentar un contenido tóxico para el público al que apuntaba. El libreto pretendía una seriedad que no lograba, tratando de ser una fiel y respetuosa adaptación del libro en el que se basaba. En esta oportunidad, se elige un tono mucho más paródico, más acorde con las ridiculeces e incoherencias de la historia, lo que la hace un poco más amena al no pretender ser algo que no es. Sin embargo, a medida que la historia avanza, la película abandona abruptamente este ritmo para abordar temas más delicados. Este cambio es uno de los principales problemas de Una boda y otros desastres (Beautiful Wedding, 2024), que intenta ser divertida pero falla en mantener un equilibrio, resultando en una experiencia insufrible para el espectador promedio.

La falta de conflicto real y algo que ponga en riesgo el vínculo entre Abby Abernathy y Travis Maddox es un problema principal. La película intenta compensarlo introduciendo cuestionamientos sobre el comportamiento tóxico de Maddox, lo que abre la puerta a un falso mensaje de empoderamiento femenino en Abby. Además, el regreso de Benny, el villano de la película anterior, se presenta como una forma de remontar la trama. No obstante, aunque su regreso conecta bien con la entrega anterior, resulta irrelevante para la trama, con apariciones esporádicas que insinúan un desarrollo significativo que nunca llega, culminando en una redención sin sentido y sin explicación alguna.

Se podría decir que esta película no tiene una trama sólida, sino que se forma a través de varios sucesos incómodos e incoherentes para la psicología de sus personajes, disfrazados de situaciones humorísticas para evitar plantear un conflicto serio que cambie el rumbo de la historia. La única solución que el libreto encuentra es el poder del amor. Eso sí, los pocos momentos bizarros y paródicos, junto con los ridículos efectos visuales típicos de telefilme, hacen que Una boda y otros desastres sea más apta para un consumo irónico que para otra cosa.

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