2024-08-20

Salas

Crítica de “El cuervo”: Bill Skarsgård protagoniza una remake maldita

Luego del trágico final de Brandon Lee, el actor que interpretó por primera vez a Eric Draven en la película dirigida por Alex Proyas en los 90s (Yo, robot, 2004), la franquicia de cinco películas y una serie fue perdiendo fuerza con cada nueva entrega, hasta convertirse en una sombra de lo que fue. Lee, víctima de un accidente en el set, recibió un disparo de su compañero Michael Massee cuando faltaban solo ocho días de rodaje. Este evento trágico ha dejado una oscura maldición sobre la saga, de la cual parece que aún no ha podido escapar.

En esta nueva versión, la historia sigue a Eric Draven, interpretado ahora por Bill Skarsgård. Eric es un músico con problemas de adicción que, mientras se encuentra en una institución de rehabilitación, conoce a Shelly, interpretada por la cantante FKA Twigs. Tras enamorarse, la pareja intenta escapar de un pasado que los persigue, pero no pueden evitar que ese pasado los alcance y termine con la vida de Shelly, llevando a Eric por un camino de venganza sobrenatural.

A diferencia de la película original, el director Rupert Sanders (Blancanieves y el cazador, 2012) intenta darnos más contexto sobre los personajes antes de sumergirnos en la historia de venganza. Sin embargo, lo que podría haber sido un acierto en otras películas, aquí se convierte en un lastre. La trama se alarga innecesariamente, agotando la paciencia del espectador que esperaba una historia de acción y violencia. En la película de 1994, desde el primer plano, se nos presenta a un héroe abatido y sin vida, con la trama enfocada en su venganza. En este remake, se toman 40 minutos para detallar la vida previa de los protagonistas, pero este contexto no aporta nada narrativamente hablando y solo contribuye a la exasperación del público, haciendo que la película se sienta más como una comedia romántica que como un thriller de acción.

El antagonista es un personaje vacío, cuyas motivaciones apenas tienen sentido dentro de la historia. La trama se centra en un supuesto video que podría comprometer al villano, un recurso que funciona como un clásico macguffin (un elemento que impulsa la trama sin tener un verdadero peso). Sin embargo, cuando finalmente se muestra el video, resulta ser insignificante, y difícilmente puede considerarse una amenaza real. Además, los personajes que colaboran con el villano carecen de profundidad, destacando solo un sicario con una cicatriz en el ojo, aunque su tiempo en pantalla es breve y su enfrentamiento con el protagonista ocurre demasiado pronto.

El cuervo (The Crow, 2024) falla en casi todos los aspectos, no solo en lo narrativo. Los personajes, pese a los esfuerzos del guion de Zach Baylin y William Schneider, basados en el cómic de James O'Barr, resultan intrascendentes para el espectador, al igual que sus motivaciones y deseos. La película es sobre-explicativa, obvia, aburrida, lenta y tediosa, salvada únicamente por una secuencia: La ópera. Esta escena, digna de un aplauso de pie, debería haber inspirado el tono de toda la cinta. Si se hubiera seguido ese enfoque, El cuervo podría haber sido un éxito rotundo.

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