2016-09-17
¿Volvió o ya estaba entre nosotros?
Ha vuelto
Hitler despierta en plena
actualidad alemana y es confundido con un comediante que realiza una
curiosa performance. Pero dentro de ese humor aparece la crítica mordaz a
la sociedad contemporánea poniendo en evidencia el odio aún latente en
los ciudadanos. Paralelamente surge la otra historia de la película, la
menos interesante, aquella en la que el joven “busca noticias” Fabian
Sawatzki (Fabian Busch) sigue de cerca a Hitler y
lo tendrá como compañero de ruta a cada momento, lo filma y pasea por
toda Alemania hasta llevarlo a la televisión. Ha vuelto
(Er ist wieder da, 2015) tiene la forma de Borat (2006), un
formato de falso documental con el comediante Oliver Masucci
(que interpreta al Führer) deambulando por doquier caracterizado como
el dictador por varias regiones de Alemania como si se tratara de un
actor del método afirmando ser Adolf Hitler. La cámara capta la reacción
de la gente al verlo (lo mejor del film) e incluso sus comentarios
sobre la Alemania contemporánea: los valores en decadencia, la política
de refugiados -que despierta una xenofobia aberrante y establece un
paralelo con lo sucedido con la comunidad judía en la década del 30- y,
sobre todo, el poder de los medios de comunicación en la manipulación de
masas. El film establece un juego de representaciones que buscan ser
reflejo de varias situaciones actuales al interior de la sociedad
alemana. Si la historia se repite, su figura más nefasta retorna, parece
decirnos.La película de David Wnendt tiene su alta dosis de
incorrección al plantear una sátira sobre Hitler. Pero el film abandona
la parodia inicial (resulta divertido ver a Hitler interactuar en las
redes sociales o hablar sobre la decadencia del mundo contemporáneo) en
pos de una narración más canónica en su segunda mitad, en la búsqueda de
un mensaje moralmente aceptado. Deja de ser irreverente para ser
políticamente correcta y plantear su postura sobre el tema. De cualquier
modo las ideas de la novela quedan esbozadas con mordacidad.La
película, de una trascendencia sorpresiva en su país de origen, abre el
debate al respecto: la necesidad de reflexionar sobre lo ocurrido en la
sociedad que hizo posible el surgimiento de Adolf Hitler. La historia
se repite y hay que tener cuidado de no tropezar con la misma piedra
parece ser el mensaje que flota sobre el film, ya sea con humor
irreverente, con mensaje moralizador o con el discurso del propio Adolf
Hitler que oficia de narrador. Porque después de todo, el problema no es
el Führer que vuelve, sino el caldo de cultivo producido a su alrededor
que lo trae de vuelta.
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