Semana del Cine Italiano
Crítica de "Le cittá di pianura / Una última copa": una gran road movie sobre la amistad y el tiempo
Le città di pianura participó de la competencia Un certain regard del Festival de Cannes en 2025 y se llevó varios premios David di Donatello en el mismo año, entre ellos mejor película, dirección y guion original (Francesco Sossai y Adriano Candiago). Los temas de la película son universales a pesar de su anclaje en la geografía, la idiosincrasia y la arquitectura regionales.
Doriano y Carlobianchi, una dupla de amigos de mediana edad, buscan un lugar donde tomar la última copa, la copa que dé por terminada la noche. Por la mañana deben ir al aeropuerto a buscar a su amigo Genio, quien regresa de Argentina tras muchos años. En el camino conocen a Giulio, un tímido estudiante de arquitectura frustrado por un amor no correspondido. Giulio se sumará a la aventura de Doriano y Carlobianchi, probando una manera de vivir muy alejada a la propia.
La noche de Doriano y Carlobianchi, esa noche que parece no tener punto final, simboliza la forma de vida de los amigos: son dos jóvenes eternos, cuyo rumbo está marcado por el encuentro y el disfrute. La ruta, la llanura, el viaje, aquello que se encuentra entre los destinos de la región del Véneto representa el transcurrir del tiempo; las paradas en las ciudades se convierten en acontecimientos. La película evita articular mensajes simplistas. Los personajes son imperfectos y creíbles.
El viaje por las rutas italianas que enfrenta a personajes de diferentes edades, personalidades y formas de vida tiene su claro germen en la insoslayable Il sorpasso (1962). Pero el tono de Le città di pianura es sentido además de cómico y reflexivo. El alcohol abre la puerta a los vaivenes entre la impertinencia, la nostalgia, la euforia y el cansancio. La película está situada en la contemporaneidad, pero la dirección de arte, el diseño de vestuario e incluso el color y la textura de la imagen proponen que pensemos en este como un film sin tiempo (o, por qué no, un viaje a través del tiempo). Con esta lectura colaboran, por supuesto, las locaciones reales seleccionadas.
Sobre la última parte de Le città di pianura los amigos visitan la tumba Brion, diseñada por el arquitecto veneciano Carlo Scarpa. La memoria, la reflexión y las marcas del tiempo aparecen atadas a un espacio que los protagonistas pueden visitar, habitar y recorrer, un espacio cuya poesía está aferrada a ese desenlace al que los personajes le dan batalla compartiendo copas.