2026-08-07

HBO Max

Crítica de "Buscando justicia", Michael B. Jordan protagoniza una justicia con pañuelos

En los años noventa hubo una explosión de señales como Hallmark, con su combinación, en dosis exactas, de drama y romance, en películas narradas de manera simple. En el último tiempo, muchas producciones de Hollywood han intentado emular esa fórmula, como la reciente Buscando justicia (Just Mercy: A Story of Justice and Redemption, 2019).

El director Destin Daniel Cretton (El castillo de cristal) transita, con golpes bajos y subrayados innecesarios, la historia de Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), un abogado dedicado a defender a condenados a muerte, en cuyos casos descubre negligencia judicial y abuso de poder. El relato se centra en el emblemático caso de Walter "Johnnie D" McMillian (Jamie Foxx), un hombre acusado de un crimen que no cometió y víctima de todo el aparato estatal de Alabama.

El guion del propio Cretton decide narrar en paralelo ambas historias: la de Stevenson, convertido en un abogado que surge prácticamente de la nada, con valores y una honestidad impolutos e innegociables; y la de McMillian, un hombre de familia y trabajador que se ve envuelto en una situación que jamás imaginó vivir y que lo obliga a permanecer recluido en soledad. Entre ambos recorridos, Buscando justicia opta por un relato de trazo grueso y repleto de clichés sobre el derrotero de estos dos hombres: uno al borde de la muerte y el otro obligado a abrirse camino y hacerse respetar en un medio que, por su identidad y raza, lo mira con recelo. Todo ello dentro de una trama almibarada que busca, incluso desde los efectos sonoros, despertar la empatía por la vía de la lástima.

A los mencionados intérpretes se suma Brie Larson, habitual colaboradora de Destin Daniel Cretton antes de convertirse en la estrella que es hoy, quien aporta aquí una caricaturizada interpretación como la asistente de Stevenson, una madre soltera que debe lidiar con la mirada estigmatizante de quienes la rodean. Entre los tres conforman una suerte de tríada de nobles luchadores que se alinean para salir adelante pese a todo, convencidos de que, si la resolución del caso de Stevenson resulta favorable, también podrán abrirse camino otros expedientes similares.

Todos los negros son culpables, los blancos son malos, quienes acusan lo hacen sin pruebas y los negros deben defender a los negros para evitar que se cumpla la pena de muerte. Son las ideas que propone el relato y que, por acumulación, terminan ralentizando una propuesta convencional, incapaz de superar su estructura esquemática. Su punto más débil es la interpretación de Michael B. Jordan, otrora protagonista de la saga Creed, quien demuestra aquí sus limitaciones para sostener por sí solo un drama alejado de la exposición física que suele impulsar a sus personajes.

Por contraste, Jamie Foxx deslumbra en cada escena como ese condenado a muerte que sabe que ni siquiera la libertad podrá devolverle el tiempo perdido.

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