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Crítica de "Paddington en Perú": Un regreso demasiado “chapado a la antigua”
En Paddington en Perú (Paddington in Perú, 2025), Paddington se aventura en las selvas del Perú junto a la familia Brown, guiado solo por un enigmático mapa que podría llevarlos a la tía Lucy… y tal vez a uno de los tesoros más legendarios del mundo.
Las dos primeras películas de Paddington fueron dirigidas por Paul King, quien logró imprimir una impronta característica de Londres, con un tono accesible tanto para niños como para adultos, y un humor inteligente que permitió al personaje destacarse por su frescura y autenticidad. Sin embargo, en esta tercera entrega, que además parece funcionar como el cierre de la trilogía, el encargado de tomar las riendas es Dougal Wilson, quien introduce un giro en la historia y un cambio en el tono previamente establecido por King. Aunque la esencia de las entregas anteriores se mantiene al principio, el desenlace se aleja de esa fórmula, haciendo que la película termine por sentirse más comercial y genérica.
Este giro hacia un tono más comercial se percibe desde el inicio, con una estructura que se asemeja a una road movie, aunque no transcurra en una carretera, sino en el Amazonas, donde nuestros protagonistas se adentran en la jungla en busca de Lucy. A este cambio de enfoque se suma una subtrama arqueológica que evoca a Indiana Jones, aportando un McGuffin divertido a la trama. Si bien esta parte resulta entretenida, también es una de las razones por las cuales el filme cae en el piloto automático y se desvía tanto del tipo de aventuras que definían a Paddington, resultando en una historia más genérica y menos genuina. No obstante, es de agradecer que, dentro de este cambio, las secuencias de acción mantengan un buen ritmo y se incluyan algunas referencias a Buster Keaton, que aportan humor y chispa a la película.
Otro aspecto característico de las películas de Paddington es la construcción de sus villanos, quienes siempre mostraban una apariencia inocente y simpática, solo para revelar su verdadera maldad en el clímax, cuando el oso y su familia lograban vencerlos. En Paddington en Perú, se introduce una pareja de villanos más complejos. El primero, interpretado magistralmente por Antonio Banderas, encarna a un antihéroe con un desarrollo interesante, mientras que el segundo sigue el patrón clásico, revelando su verdadera naturaleza en un giro inesperado. Sin embargo, aunque este giro es fuerte, la resolución final de este villano se siente apresurada y forzada, lo que diluye su impacto.
Paddington en Perú se aleja no solo de Londres, sino también de la esencia que hizo tan entrañables a las anteriores entregas. Aunque la película tiene momentos simpáticos y un misterio intrigante que resolver, termina por sentirse como un producto demasiado comercial y de fórmula, sin la magia ni el alma de sus predecesoras. A pesar de sus esfuerzos por igualar el nivel de las dos películas anteriores, Paddington en Perú no logra capturar la frescura que hizo al personaje tan especial.