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Crítica de "El ataque de las zombies": Jenna Jameson es zombie!!!
Un virus desarrollado por el gobierno de Estados Unidos en un futuro no muy lejano permite que los soldados potencien sus impulsos asesinos… incluso después de muertos. Como era de esperar, el experimento se sale de control y los muertos vivientes comienzan a propagarse por la ciudad con una insaciable sed de sangre.
Sin embargo, todo esto funciona apenas como punto de partida para llegar al verdadero escenario de la historia: un nightclub donde un grupo de bailarinas de caño y su administrador descubren que la epidemia puede convertirse en un negocio. Las strippers comienzan a transformarse en zombis y, paradójicamente, a ofrecer los mejores espectáculos de sus carreras, batiendo récords de público y ganancias. Ante semejante oportunidad, el dueño del local decide ocultar las muertes y aprovechar la situación hasta las últimas consecuencias.
El ataque de los zombies (Zombie Strippers, 2008) combina terror y comedia con una sucesión de personajes excéntricos, humor absurdo y múltiples guiños al género. La figura central es Jenna Jameson, una de las actrices más conocidas de la industria pornográfica de las décadas de 1980 y 1990. Su personaje protagoniza una escena memorable con unas bolas de billar y, entre número y número, se refugia en su camarín para leer a Nietzsche, autor que aparentemente sólo logra comprender después de convertirse en zombi.
El dueño del nightclub está interpretado por Robert Englund, recordado por haber encarnado a Freddy Krueger. Aquí compone a Ian, un empresario histérico, codicioso y xenófobo cuya única preocupación son los ingresos de la caja registradora.
Jay Lee asume prácticamente todas las funciones creativas: dirige, escribe, fotografía y monta esta parodia de zombis que explota el disparate como principal motor narrativo.