2026-06-15

Teatro Nacional Cervantes

Crítica de "Lenguajes del adiós": cuando el teatro busca palabras para la ausencia

Hay despedidas que nunca terminan de ocurrir. De esa sensación nace Lenguajes del adiós, el biodrama documental escrito, dirigido e interpretado por Patricio Abadi. A partir de los VHS grabados durante los meses de vida de su madre, Ernestina Acevedo, la obra construye un recorrido íntimo sobre la pérdida, pero también sobre aquello que sigue vivo en los recuerdos, los gestos y las palabras que permanecen resonando mucho después de la ausencia.

La escena reúne materiales diversos —videos familiares, relatos, música, proyecciones y actuación— sin convertirlos en una simple ilustración de una historia personal. Los registros caseros dialogan con el presente y revelan cómo el paso del tiempo modifica aquello que creemos recordar. Lo que aparece no es una reconstrucción ordenada del pasado, sino una experiencia atravesada por vacíos, contradicciones y hallazgos inesperados, como suele ocurrir cuando se vuelve sobre la propia historia.

La puesta encuentra su eje en esa convivencia entre tiempos. El trabajo audiovisual, el movimiento escénico y la iluminación crean un espacio donde el hijo, el artista y el hombre adulto se encuentran frente a frente con la figura de la madre. Más que una evocación nostálgica, la obra registra el intento de poner en palabras una experiencia que durante años permaneció abierta, buscando una forma de ser contada.

Sin quedarse únicamente en la dimensión autobiográfica, Lenguajes del adiós desplaza progresivamente la atención hacia los modos en que cada persona construye sus propias despedidas. El duelo aparece entonces no como un cierre, sino como una transformación. En ese recorrido, el teatro deja de ser un lugar para representar una historia y se convierte en el espacio donde esa historia puede ser revisitada, compartida y resignificada.

El resultado encuentra su fuerza en evitar las certezas. Abadi no intenta explicar la pérdida ni ofrecer una respuesta sobre cómo atravesarla. Por el contrario, trabaja sobre aquello que permanece incompleto. Allí, entre las imágenes familiares, los recuerdos dispersos y la necesidad de seguir hablando con quienes ya no están, la obra encuentra una forma singular de pensar el vínculo entre memoria, arte y vida.

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