Salas
Crítica de “Turbulencia: Pánico en el aire”: El vértigo hitchcockiano viaja en globo aerostático
Lo primero que hay que decir es que a Turbulencia: Pánico en el aire (Turbulence, 2025) no hay que tomarla de manera realista. Y es que la película combina un thriller hitchcockiano —con homenaje a Los pájaros (The Birds, 1962) incluido— con un drama pasional al estilo de Atracción fatal (Fatal Attraction, 1987). Más bien conviene interpretar todo el viaje en globo aerostático como una metáfora de la trifulca de pareja, con desliz amoroso incluido. Bajo esa clave, la película funciona y hasta resulta entretenida.
Zach (Jeremy Irvine) es el CEO de una empresa que entra en crisis luego del suicidio de uno de sus empleados. Por eso asiste al bar del hotel donde se aloja y entabla relación con Julia (Olga Kurylenko). Pero al día siguiente se encuentra con su esposa, Emmy (Hera Hilmar), para hacer un viaje en globo aerostático por los Dolomitas italianos: un intento de reencuentro de la pareja. Solo que, justo entonces, Julia aparece entre ellos para chantajearlo. El conductor de la aeronave, Harry (Kelsey Grammer), será el cuarto personaje en el minúsculo habitáculo cargado de tensión entre las montañas.
El film dirigido por Claudio Fäh y escrito por Andy Mayson plantea un relato hitchcockiano: vértigo en las alturas motorizado por las pasiones humanas a flor de piel. Esa tensión que hacía aparecer de la nada a los violentos pájaros en el film con Jessica Tandy intenta replicarse aquí mediante un triángulo amoroso cargado de culpa y resentimiento.
Sucede que la cosa no siempre funciona. Los diálogos y los trapitos al sol de la pareja por momentos parecen salidos de una telenovela de las tres de la tarde, y algunas secuencias de supervivencia rozan el ridículo. Es decir, el relato se desinfla como el globo, perdiendo con los minutos la tensión inicial construida. Dicho esto, hay momentos bien logrados. La puesta en escena genera adrenalina en las alturas y se complementa con el tenso drama pasional vivido en el habitáculo. Como en Los pájaros, la acción se condensa en un espacio reducido donde el trío debe sobrevivir… ¡a ellos mismos!
También están bien delineados los personajes. En el momento de supervivencia es el personaje de Emmy el único capaz de resolver, de accionar con valentía y madurez ante la crisis desatada. Es ella quien pone raciocinio para conducir el globo entre las montañas. Zach y Julia, en cambio, son absorbidos por el egoísmo, el miedo y el dolor. Otra metáfora: la resiliencia frente a la crisis de valores.
La culpa y la resiliencia se escenifican en ese enorme globo aerostático rojo que viaja por las montañas italianas. Algunas veces se eleva abruptamente, otras baja con velocidad, mientras que en otras, choca literalmente con las montañas. Así, Turbulencia: Pánico en el aire combina cine catástrofe con drama pasional en un relato que vale más por su interpretación simbólica que por el thriller de supervivencia que aparenta ser.