2026-03-12

Salas

Crítica de “El ritual de Lily”: Maggie García y un fin de semana satánico

La producción española El ritual de Lily (2025) contiene la estructura narrativa de un film de venganza femenina, pero contextualizada dentro de la forma del relato de rituales satánicos.

Cuatro amigas (Maggie García, Patricia Peñalver, Elena Gallardo, Eve Ryan) viajan a una casa de campo —propiedad de la madre fallecida de una de ellas— para divertirse y realizar un ritual. Todo adopta la forma de una fiesta juvenil, cargada de rebeldía y excesos: alcohol, drogas y seducción para introducir a la más puritana de las chicas, la Lily del título (Maggie García), en el grupo. Pero en determinado momento la historia cambia de rumbo —y también de color, porque los tonos cálidos son apagados por un lúgubre negro y rojo sangre— para adentrarse en un truculento ritual sangriento.

Con una producción atenta a los detalles —máscaras y prótesis cutáneas muy logradas— la película nos introduce lentamente en distintos universos. Pero sucede que la atmósfera realista de “chicas sexys y malas” choca de manera abrupta con la fantasía religiosa de demonios vengativos. Manu Herrera conoce los géneros y toma tópicos precisos de uno y otro, pero al combinarlos tan bruscamente y de forma tan solemne, ambos mundos entran en crisis. Ese nivel de detalle que muestran las chicas seductoras con los pies sobre la luneta durante el viaje en auto no condice con la tortura del ritual maquiavélico que domina la segunda parte.

La sensación, entonces, es que estamos ante dos películas diametralmente opuestas. No es que el género jamás se haya animado a cruzar universos antagónicos: el caos de Del crepúsculo al amanecer (From Dusk Till Dawn, 1996) es un ejemplo de esa mezcla con buenos resultados. Pero el tono solemne aquí empleado, que busca dar una explicación asociada al mito cristiano de Lilith, termina jugando en contra a la propuesta.

Dicho esto, El ritual de Lily tiene buenos momentos de tensión, así como otros de seducción correctamente construidos desde una estética cercana al infierno. Sin embargo, en el balance general el film se siente desarticulado, con más falencias que aciertos.
 
 

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