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Crítica de "Cómo entrenar a tu dragón 2": La épica marcada a fuego
En Cómo entrenar a tu dragón 2 todo comienza cuando Hipo vuelve a orientar las energías de su pueblo hacia la preservación y la convivencia pacífica con las gigantescas bestias que escupen fuego y que, antes de su vínculo amistoso, sólo generaban temor entre los habitantes.
El padre de Hipo desea que su hijo lo suceda en el trono para continuar promoviendo las virtudes de una convivencia basada en la paz y la armonía entre humanos y dragones. Pero Hipo rechaza esa asignación: inconforme, se marcha antes de dar una respuesta y elige seguir explorando territorios desconocidos junto a Astrid y sus dragones. En uno de esos viajes entrará en contacto con una parte fundamental de su propia historia.
Es en la reafirmación de la identidad, en el fortalecimiento del vínculo materno y en la revisión de los orígenes del protagonista donde la película construye una aventura de escala épica que logra sostenerse, aun cuando en algunos pasajes respeta de manera estricta ciertos preceptos del cine animado industrial —como la pérdida de una figura cercana— y prescinde del efecto sorpresa que caracterizó a la primera entrega. Hipo encarna a una generación que ha crecido con una conciencia distinta a la de sus antecesores: un grupo que encuentra en la preservación de las especies y en el respeto por el otro una forma de estar en el mundo.
La película se sostiene como un relato dinámico, atravesado por el humor y la acción constante, y trabaja con ejes clásicos del cine de aventuras destinado al público infantil: el trabajo en equipo, el esfuerzo individual, el respeto por ciertos valores y la amistad como articuladora de los vínculos sociales. En ese recorrido, reafirma la solidez de una saga que apuesta a una construcción coherente de su universo narrativo, con proyección tanto en la pantalla grande como en formatos pensados para audiencias más jóvenes.
En su versión original, los personajes cuentan con las voces de Jay Baruchel, Gerard Butler, Craig Ferguson, America Ferrera, Jonah Hill y Christopher Mintz-Plasse, entre otros.