2025-11-30

Netflix

Crítica de “La chica zurda”: Shih-Ching Tsou dirige un tierno melodrama con el sello de Sean Baker

La chica zurda (Left-Handed Girl, 2025) es un melodrama cargado de ternura, que se sumerge en la vida de una familia compuesta por tres mujeres de distintas generaciones que luchan por subsistir en la capital de Taiwán.

Sean Baker, el director de The Florida Project (2017) o Anora (2024), se distingue por centrar sus relatos en personajes pertenecientes a los escalafones sociales más bajos. La chica zurda adopta esta perspectiva, filmando sin condescendencia a tres mujeres que luchan por subsistir económicamente en una feria nocturna de Taipéi: la madre Shu-fen (Janel Tsai), la hija adolescente I-ann (Shih-Yuan Ma), y la niña pequeña, I-Jing (Nina Ye).

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En el universo de la película, los hombres representan figuras de poder que condicionan su existencia: dejan deudas, encarnan la autoridad o imponen la censura moral. La única excepción es el solidario compañero de la feria (Teng-Hui Huang), el único que trabaja como ellas, a diferencia de los otros que son arrendatarios o jefes.

La película posee la gran virtud de avanzar con un realismo descarnado que no teme mostrar los matices de la vida: desde la oscuridad de las deudas y la explotación, hasta el lado luminoso de la solidaridad inesperada y los anhelos de un futuro mejor. El humor, al mejor estilo de Baker, se utiliza como un mecanismo de defensa esencial para sobrellevar el drama cotidiano.

En el centro del relato se encuentra I-Jing, la niña zurda del título. La mano izquierda es vista por su abuelo como una maldición, asociada al mal y al Diablo. El punto de vista de la película recae en ella, quien observa con ojos de aprendiz las injusticias diarias. Su madre y hermana mayor trabajan incansablemente por las noches. La niña con su mano "maldita" llega a robar para ayudar económicamente a su madre. Su mirada es la lente a través de la cual se construye el clima de ternura de la película. El drama, visto desde su punto de vista, se carga de una dulzura particular.

Shih-Ching Tsou filma en esencia un melodrama con la familia y sus vínculos en el núcleo central. Los conflictos surgen de los recelos, las tensiones y las tradiciones. Sin embargo, como en el cine de Baker, detrás del género se despliegan las desigualdades sociales, el contexto cultural machista y la marginalidad a la que el sistema capitalista expulsa a los más vulnerables. El instinto de supervivencia es aquí un acto de resistencia colectiva, donde las mujeres se equivocan, se corrigen y, finalmente, comienzan a salir adelante juntas.

La película recuerda por momentos el vértigo de Chungking Express (1994) de Wong Kar-Wai, con sus secuencias cargadas de movimiento y ritmo por los pasillos de las ferias urbanas para transmitir el acelerado pulso de Taipéi. De este modo, los colores estridentes del mercado nocturno se contraponen de manera efectiva a la dureza de las vidas retratadas. Los viajes en moto por la ciudad refuerzan la descripción del mundo representado, anclando al espectador en la geografía emocional y física de la capital taiwanesa.

La chica zurda es una celebración del instinto de supervivencia y de los vínculos afectivos. Un relato conmovedor que, a pesar de las trágicas circunstancias narradas, afirma con optimismo la búsqueda de sus personajes por alcanzar la felicidad.

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