2025-11-17

El asturiano cerró su gira argentina

Veinte años en una noche: el regreso de Melendi al Movistar Arena

La noche empezó antes de que Melendi subiera al escenario. Afuera, en la vereda del Movistar Arena, se repetía una escena conocida: gente revisando las entradas en el celular, familias que llegaban desde temprano, parejas que crecieron con las canciones del asturiano. El concierto en Buenos Aires no era una escala más de su gira: era el cierre del tramo argentino y el reencuentro con un público que lo esperaba desde hacía meses.

Cuando las luces bajaron, el murmullo del estadio se comprimió en un segundo. Melendi apareció sin grandes efectos, pero con una frase que acomodó el clima de inmediato:
“Que hayan decidido escogernos para estar esta noche aquí es un privilegio. Gracias.” La ovación fue automática, como si el público quisiera devolverle algo de ese agradecimiento. Los primeros acordes llegaron sin pausa y el show avanzó hacia un terreno en el que cada canción funcionaba como un capítulo propio.

El recorrido atravesó temas que marcaron distintas etapas de su carrera: “Cenizas en la eternidad”, “La promesa”, “Destino o casualidad”, “Con solo una sonrisa”, “Canción de amor caducada”, "De pequeño fue el coco". No se trataba solo de escuchar versiones en vivo; había un vínculo más directo en la manera en que el público acompañaba cada estrofa.

En algunas filas se veían abrazos discretos, gente que cantaba con los ojos cerrados o que grababa fragmentos breves, como si quisiera retener algo de esa escena para después.

La reacción más fuerte llegó con “Tu jardín con enanitos”. Es una de esas canciones que atraviesan generaciones y que, impulsada por la reversión de Roze en cumbia, sumó una energía nueva. Melendi lo sabía. No hizo presentación previa. Apenas sonó la intro, el estadio se convirtió en un coro masivo que por momentos tapó incluso a la banda.

Entre canción y canción, el asturiano compartió recuerdos sueltos sobre estos veinte años. No lo hizo en tono solemne, sino con la naturalidad de quien habla de algo que sigue estando cerca.

La banda sostuvo cada transición con precisión. Las cámaras del escenario mostraban a los músicos atentos, intercambiando miradas rápidas, acompañando las variaciones de ritmo y los silencios de un recital donde las canciones llevaban el peso del relato.

Para el final eligió “Lágrimas Desordenadas”. No hubo discursos largos ni cierre preparado. Melendi se quedó quieto unos segundos, miró el estadio como quien registra un instante que quiere guardar y, con un gesto breve, dejó que la banda marcara la última nota.

El concierto en Buenos Aires se sintió como una despedida circular: empezó con un agradecimiento y terminó con la sensación de haber recorrido dos décadas que ya forman parte de una memoria colectiva.

Así cerró su paso por la Argentina, después de presentarse en el Arena Maipú de Mendoza y el Quality Arena de Córdoba. Con canciones que se conocen de memoria, un estadio completo y una historia que sigue moviéndose con cada regreso.

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