2025-11-12

Salas

Crítica de "El sobreviviente": Edgar Wright en una distopía llena de adrenalina con Glen Powell

El sobreviviente (The Running Man, 2025) se sitúa en un futuro cercano dominado por “El Sobreviviente” del título, un programa de televisión de enorme audiencia. Este reality show es una competencia mortal donde los participantes, conocidos como Runners, deben sobrevivir 30 días mientras son implacablemente perseguidos por asesinos profesionales. Cada uno de sus movimientos es transmitido a un público sediento de violencia que ofrece una cuantiosa recompensa en efectivo por la captura.

En este contexto hostil, seguimos a Ben Richards (Glen Powell), un padre de clase trabajadora desesperado por salvar a su hija enferma. Es convencido por Dan Killian (Josh Brolin), un productor del programa encantador, pero despiadado, para unirse al juego como último recurso. La rebeldía, el instinto de supervivencia y el coraje de Ben lo convierten inesperadamente en el favorito de la audiencia y, al mismo tiempo, en una amenaza para todo el sistema. 

La novela de King fue adaptada por primera vez al cine en 1987, en una película dirigida por Paul Michael Glaser y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Esta versión, que simplificó considerablemente el material original, es considerada una película de culto por su incisiva crítica social. En esta nueva adaptación, Edgar Wright (Hot Fuzz, Baby Driver) busca distanciarse de lo visto en la películade 1987 para crear un producto atemporal, cuya crítica social resuene en el público sin importar el año en que se vea. 

El sobreviviente se apoya en la estructura clásica de las adaptaciones de libros distópicos: presenta las reglas de su universo, las tecnologías, el resto de concursantes, los cazadores y el objetivo principal que motiva la participación del protagonista, a lo que se suman varias revelaciones y giros argumentales. Wright cumple a la perfección con estos elementos, pero les añade su sello personal, dándoles una vuelta de tuerca para diferenciarse, evitar clichés y enfocarse de lleno en el objetivo principal: la crítica social a los reality shows y al negocio de la televisión en general. Esto viene acompañado de un profundo, aunque sutil, análisis sociológico sobre la cultura de consumo de este tipo de programas.

En el apartado de crítica social, el filme brilla por su audacia y agilidad al abordar temas poco comunes en producciones de esta magnitud. Se atreve a desenmascarar los reality shows de juegos, mostrando cómo manipulan cada elemento para complacer a la audiencia, desacreditar a los participantes que intentan sobrevivir y mantener la cordura en un juego que, en este caso, es mortal. Se pone gran énfasis en que los concursantes compiten por necesidad —como le ocurre al protagonista—, mientras que el público lo consume como mero entretenimiento, sin pensar que se trata de personas que se están jugando la vida por un premio.

A modo de gag, la película también esconde una pequeña crítica social a los realitys de famosos (con una parodia notable a Keeping Up with the Kardashians), mostrando cómo estos programas generan un interés aspiracional en audiencias de una clase social similar o inferior a las protagonistas del show.

La película mantiene un ritmo enérgico, característico del estilo de dirección de Wright. Este dinamismo sobresale especialmente en las secuencias de acción y persecución. Cortes precisos, movimientos de cámara ingeniosos y la incorporación de secuencias musicales con canciones populares para crear una atmósfera y un estado de ánimo específicos en cada escena. No obstante, a partir de la segunda mitad, el estilo distintivo de Wright se diluye, apoyándose en una dirección más genérica que prioriza la acción como entretenimiento para dar espacio al lucimiento de la actuación de Glen Powell.

Pese a algunos cambios respecto al texto original, esta es una gran adaptación de la novela de King, logrando captar la esencia del libro a la perfección. Crea una distopía futurista con ligeros toques de comedia y sátira, resultando atemporal, pero también acorde a los tiempos actuales.

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