El cine argentino enfrenta su peor crisis en décadas
Sin fomento no hay cine: el reclamo del Espacio Audiovisual Nacional
El Espacio Audiovisual Nacional (EAN) emitió un duro comunicado en el que denuncia que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), bajo la presidencia de Carlos Pirovano, no ha financiado ni una sola película iniciada durante su gestión. A pesar de que el organismo afirma haber aprobado 236 producciones, todas corresponden a expedientes iniciados y gestionados por administraciones anteriores.
La cifra es contundente: PELÍCULAS CERO. Según el EAN, esta parálisis técnica no solo representa una violación de la Ley de Cine (17.741), sino también un grave retroceso cultural, económico y simbólico para el país.
“No hace falta ser economista para entender que los microcréditos bancarios que se ofrecen hoy no son una política de fomento, sino un salvavidas de plomo”, advierte el texto del Espacio Audiovisual Nacional.
La Ley de Cine prevé dos formas centrales de ayuda: subsidios para películas ya terminadas, y anticipos financieros para impulsar la producción desde su etapa inicial. La Resolución 545-E/2024, dictada por el INCAA a comienzos de este año, eliminó el apoyo a los proyectos en desarrollo, restringiendo los comités de evaluación únicamente a films finalizados.
La medida dejó en el limbo a más de 200 proyectos que estaban en marcha, y representa, según advierte el EAN, una violación directa del artículo 5 de la ley, que exige mecanismos de fomento para todas las etapas del proceso audiovisual.
En paralelo, se reemplazaron los anticipos por líneas de crédito con condiciones bancarias inaccesibles, lo que ha generado una situación inédita: Argentina es hoy uno de los pocos países sin apoyo estatal efectivo al cine nacional.
Mientras países como Francia, España y Alemania refuerzan su inversión en producción local, Argentina se retira de la escena audiovisual.
Francia destina el 11â¯% de la recaudación de taquilla a financiar su cine. España invirtió 167 millones de euros en 2023. Alemania anticipa hasta el 60â¯% del presupuesto total de una película y ofrece beneficios fiscales del 25â¯%.
En Argentina, por el contrario, la cuota de pantalla del cine nacional cayó un 73â¯% desde 2014, llegando al 7,4â¯% en 2023. A pesar de que se venden más de 35 millones de entradas por año, el público prácticamente no puede acceder a producciones nacionales, que no logran ser programadas por las grandes cadenas de exhibición.
Uno de los ejes más polémicos del discurso oficial es la idea de que el cine representa un gasto innecesario en un contexto de emergencia económica. Sin embargo, el EAN desmiente este argumento con cifras contundentes: el cine no se financia con fondos del Tesoro, sino con el Fondo de Fomento Cinematográfico, alimentado por gravámenes específicos sobre entradas, TV y videogramas, que por ley deben reinvertirse en la industria.
Según un informe del propio INCAA, por cada peso no invertido en el cine, la economía argentina pierde 5,4 pesos en valor bruto de producción y más de 5.600 puestos de trabajo, de los cuales el 60â¯% se generan en sectores externos como hotelería, transporte y logística.
El comunicado del Espacio Audiovisual Nacional concluye con un llamado de alerta que trasciende el reclamo sectorial: sin fomento no hay cine, sin cine no hay soberanía cultural.
La actual política del INCAA —que no invierte, no fomenta ni protege— empuja a la industria hacia el colapso. La falta de estrenos, el congelamiento de fondos y el incumplimiento de la Ley de Cine consolidan un panorama alarmante: un país con una de las tradiciones cinematográficas más potentes de América Latina, hoy se encuentra con la producción nacional completamente detenida.