Salas de EEUU
Crítica de "Rule Breakers": El empoderamiento robótico
“Este no es el Afganistán de nuestros padres y abuelos, también es nuestro Afganistán”, les dice la afgana Roya Mahboob a las alumnas adolescentes de un colegio que la escuchan atentamente desde sus pupitres. Tienen para motivos para hacerlo, pues es ella no es otra que la líder de The Afghan Dreamers, el grupo de estudiantes (todas femeninas) que unos años atrás se volvió famoso por participar de un concurso de robótica en Estados Unidos.
La escena transcurre en 2019 y corresponde a la apertura de Rule Breakers (2025), en la que el realizador Bill Guttentag se propone recrear, a través de los mecanismos de la ficción, el largo y ripioso camino que atravesó Mahboob para concretar sus aventuras en el exterior, así como también para poder dedicarse a la informática cuando en los colegios era una disciplina reservada solo para los chicos. Por si fuera poco, el contexto de muchas de sus alumnas estaba condicionado por la pobreza y las necesidades, al tiempo que el machismo atravesaba como un cuchillo los usos y costumbres sociales y estatales.
Rule Breakers recorre las habituales postas narrativas de los relatos de superación de múltiples adversidades, salpimentada por la dinámica deportiva fruto de la competencia robótica. Es así que en la primera parte veremos el reclutamiento de las estudiantes –participantes de sus cursos–, los problemas con algunas familias poco dispuestas a que se tomen tamañas libertades, el progresivo avance de sus trabajos y el choque con el entreverado sistema burocrático afgano y estadounidense. El acto central de la película muestra cómo las chicas enfrentan las distintas competencias, dándole al relato una pátina de suspenso y la emotividad
La película tiene los problemas habituales del retrato que se hace de Medio Oriente desde Estados Unidos, como si una cultura pudiera reducirse a sus postales trasnacionales. Pero también la nobleza propia de las películas que saben muy bien qué son y qué quieren ser (que no es siempre lo mimo). En este caso, una fábula de carácter inspiracional en la que los problemas se superan en base a esfuerzo, perseverancia, tenacidad y trabajo mancomunado. El gusto edulcorado del desenlace se diluye ante el golpe de realidad que significa la placa final donde se asegura que este tipo de programas educativos terminaron en 2021, con la caída de Kabul en manos de los talibanes.