2025-01-14

En salas de Estados Unidos

Crítica de "Brave the Dark": Redención y segundas oportunidades

Una verdad de Perogrullo: la adolescencia es una etapa caótica, de descubrimiento y búsqueda de límites, de definiciones identitarias que difícilmente puedan borrarse en el futuro, de múltiples despertares. A esas complicaciones pueden sumarse otras relacionadas con las experiencias traumáticas del pasado. Bien lo puede testimoniar Nate (Nicholas Hamilton), un joven que está terminando el colegio secundario en medio de un vendaval interno que no por invisible pasa desapercibido.

El chico no ha tenido una infancia fácil, como ilustran los recurrentes recuerdos con forma de flashback que prodigan el metraje de Brave the Dark (2024). Su presente tampoco es color de rosas: no le va bien en el colegio, perdió a sus padres de chico, vive con su abuela, que hace lo puede con lo que tiene, suele comportarse pésimo y su performance académica deja mucho que desear. Todo empeora cuando se quede sin casa y deba vivir en el auto.

Está claro que nadie se preocupa por él, hasta que alguien sí. Se trata de uno de esos profesores con un optimismo a prueba de todo, querido por sus alumnos y venerados por quienes lo tuvieron enfrente del pupitre, llamado Stan Deen (el británico Jared Harris, visto en las series Mad Men, Chernobyl y The Crown). Es él quien, quizás por piedad o por lástima, paga la fianza para que salga de una de sus recurrentes visitas a la comisaría. Y más: le ofrece que viva en su casa.

Basada en una historia real, la película muestra a la involuntaria dupla a lo largo de un camino rumbo a la redención no exento de peligros –para Nate no será nada fácil bajar la guardia– y donde la entrega de Stan no siempre se ve recompensada. Pero el hombre, obstinado, no está dispuesto a deponer sus armas en su intento de enderezar la vida hasta entonces torcida del chico.

Que uno de los guionistas sea el propio Nate permite suponer que Brave the Dark fue concebida como una suerte de homenaje a quien terminaría siendo su tutor. En ese sentido, la película nunca busca travestir la simpleza de su dispositivo, así como tampoco la transparencia de una típica fábula sobre las segundas oportunidades. Es una película básica y directa, pero que sabe muy bien qué quiere ser y hacia dónde quiere llegar. Cosas que Nate irá aprendiendo durante los primeros días de su nueva vida.

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