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Crítica ce "El tango del viudo y su espejo deformante": Raúl Ruiz y Valeria Sarmiento en una danza póstuma
Raúl Ruiz, uno de los cineastas más innovadores del siglo XX, dejó una obra inconclusa que hoy revive con la ayuda de su compañera, Valeria Sarmiento. El tango del viudo y su espejo deformante (2020), filmada parcialmente en 1967 y finalizada en 2019, no solo es un homenaje a la visión artística de Ruiz, sino también una experiencia cinematográfica que trasciende el tiempo.
La película, restaurada y completada con dedicación por la productora Poetastros, cuenta la historia del señor Iriarte, un hombre cuya vida se desmorona tras el suicidio de su esposa. Sin embargo, el verdadero protagonista no es el duelo, sino la lucha entre la realidad y la imaginación: el fantasma de su mujer lo persigue incesantemente, pero la trama da un giro inesperado cuando descubrimos que nunca estuvo casado.
El relato se convierte en un juego de espejos deformantes donde el surrealismo, característico de Ruiz, toma el control. Las escenas, cargadas de humor negro y simbolismo, reflejan una constante búsqueda de la esencia humana y una crítica al concepto de realidad. El espectador se sumerge en un espiral psicológico, donde los límites entre la cordura y la locura se desdibujan, invitándolo a cuestionar su propia percepción.
La decisión de Sarmiento de completar esta obra no solo cierra un ciclo para la filmografía de Ruiz, sino que también renueva el interés en su estilo único. Este proyecto reafirma la importancia de preservar el legado de artistas vanguardistas y revalorizar las obras que marcaron una era en el cine chileno y mundial.
El tango del viudo y su espejo deformante redefine los estándares de la narrativa cinematográfica y nos recuerda que el arte es, ante todo, atemporal.