2024-11-08

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Crítica de "Cromañón": Una serie que revive el dolor y la memoria colectiva del 2004

El incendio en República Cromañón marcó un antes y un después en la historia argentina. La tragedia del 30 de diciembre de 2004, ocurrida en el barrio de Once durante un recital de la banda Callejeros, dejó 194 víctimas fatales y miles de heridos y familiares afectados. Cromañón (2024), dirigida por la chilena Marialy Rivas y la argentina Fabiana Tiscornia, se adentra en este doloroso episodio desde la perspectiva de los sobrevivientes y de un país que nunca dejó de pedir justicia.

La serie, construida en ocho episodios, es el resultado de una narrativa coral que explora el antes, durante y después del siniestro, situando en el centro a Malena (Olivia Nuss), una joven que sobrevivió al incendio. Cuatro años después de la tragedia, Malena regresa a Buenos Aires para enfrentar un pasado que creía enterrado, motivada por la aparición de su mochila de aquella fatídica noche en manos de otro sobreviviente que se ha suicidado. A lo largo de cada capítulo, Malena confronta la culpa y el trauma, con el pasado y el presente, al tiempo que se enfrenta a las responsabilidades sociales y al vacío legal que ha dejado el caso.

Desde el primer episodio, Cromañón configura un retrato íntimo y realista de la juventud afectada. Los guionistas Josefina Licitra, Pablo Plotkin y Martín Vatenberg, junto con el productor Armando Bo, construyen una serie que va más allá de los relatos convencionales de tragedia: es una exploración de un trauma que marcó a toda una generación, abordando temas universales como la resiliencia, la búsqueda de justicia y el dolor compartido.

La dirección utiliza una estética propia del coming-of-age que le da a la serie un tono de nostalgia y vulnerabilidad. El elenco juvenil, que incluye a José Giménez Zapiola “El Purre”, Toto Rovito, Lautaro Rodríguez, Kevsho, Alan Madanes, Antonia Bengoechea y Carolina Kopelioff, entre otros, aporta una visión íntima de las dificultades y emociones que enfrentan los adolescentes. Las relaciones entre estos personajes abordan temas complejos y propios de su edad, como el amor, la identidad sexual, las drogas y el embarazo juvenil. Por otro lado, los personajes adultos, interpretados por destacados actores como Soledad Villamil, Luis Machín, Esteban Lamothe, Muriel Santa Ana, Dani La Chepi y Paola Barrientos, enriquecen el relato al representar distintas facetas del duelo y el dolor. A través de ellos, se exploran las pérdidas familiares y el profundo impacto psicológico que la tragedia de Cromañón dejó en los jóvenes y en sus familias.

A lo largo de la serie, el uso de material de archivo y de recreaciones detalladas del contexto social de la época permite revivir el horror del suceso. Uno de los elementos más impactantes es la representación de la noche del recital, desde los minutos previos hasta la fatídica bengala que dio inicio al incendio. Este momento culminante es el núcleo de la serie y de los conflictos internos de los personajes, especialmente para Malena, quien carga con el peso de haber sobrevivido mientras otros no lo hicieron.

Cromañón plantea preguntas importantes sobre la responsabilidad: ¿Quiénes fueron los responsables directos de la tragedia? ¿Hasta dónde llega la culpa de los dueños del lugar, de los organizadores del evento y del propio Estado? La narrativa aborda estos cuestionamientos sin ofrecer respuestas sencillas, manteniendo abierta la discusión sobre el rol de Omar Chabán, el dueño de República Cromañón, y la responsabilidad de los integrantes de Callejeros.

Al tocar estas fibras sensibles, la producción logra destacar cómo una tragedia puede convertirse en un catalizador para el cambio, aunque las cicatrices y las heridas del pasado sigan abiertas. Este enfoque mantiene a la serie alejada de juicios definitivos y permite múltiples lecturas, sin restarle peso a las injusticias que aún enfrentan las familias de las víctimas. Cromañón no busca ser solo un producto de entretenimiento. Más allá de la ficción, invita a reflexionar y a no olvidar una tragedia que todavía está presente en la memoria colectiva argentina.

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