2024-09-23

Domingos en el Teatro El Grito

“Pastor Alemán”: la familia Maurizi revisita su historia de vida a través de un viaje emocional y temporal en escena

Cuando un terrorífico capítulo de la Historia Argentina, como fue la última dictadura cívico militar, (1976-1983) es estudiado en la escuela o en la universidad, o visto en algún documental o informe periodístico, suele interpelar y generar reflexiones, más allá de la generación a la que uno pertenezca. Cuando ese mismo trágico episodio es profundizado a través de relatos de quienes lo transitaron en primera persona, que son “conocidos de conocidos” de uno, el impacto es aún mayor. Ahora, ¿qué le sucede a uno si descubre que un familiar suyo muy próximo no solo vivió ese oscuro período, sino que, además, en su caso, fue un policía que entrenaba perros? Esta pregunta es la que intenta responder en escena la familia Maurizi a través de la obra Pastor Alemán, que se presenta los domingos por la tarde en el Teatro El Grito.

El espectáculo, escrito por Franco Maurizi, quien también lo dirige junto a Sofía Jaimot, cuenta con las actuaciones de Pedro y Victoria Maurizi, y música en vivo del saxofonista Diego Maurizi. Entre pastores alemanes, recuerdos, fotos, VHS y sus cicatrices, tres hermanos buscan reconstruir la historia del hombre que los hizo debutar en el escenario. Se trata del payaso y bailarín Alberto, el primer artista del linaje y el querido abuelo. Sin embargo, la historia que conocen da un vuelvo al llegar a unos puntos suspensivos y a una foto de Alberto del año 1973 en la que se retrata su ingreso a la Policía Federal en la División Perros.

Dicho hallazgo cambia todo y les despierta dos interrogantes: “¿Quién es nuestro abuelo?”, “¿Quiénes somos nosotrxs?”. En el transcurso de una hora, en el marco del biodrama familiar, Pedro y Victoria utilizan todos los recursos a su alcance para lograr no solo que el público conozca y comprenda lo relatado en escena sino, también, para ellos mismos revisitar y redescubrir su historia, su identidad. Disponen de elementos propios -como sus palabras y movimientos, sentimientos y pensamientos-, de las melodías ejecutadas por su padre desde un rincón de la sala, de las proyecciones a cargo de su hermano desde otro rincón del espacio, de cajas y canastos con vestuarios que les permiten interpretar importantes roles dentro del relato.

Cabe destacar el desafío elegido por los Maurizi para abordar la obra, ya que, entre anécdotas y silencios, alegría y dolor, secretos y revelaciones, comparten las luces y las sombras de las bases de su familia, con todo el costo emocional que esta exposición implica. En una coyuntura con recurrentes discursos de odio y negacionistas, este grupo de artistas, por medio del guion, la dirección y las actuaciones, logran que Pastor Alemán trascienda el escenario, se resignifique y se convierta en un valioso abrazo y refugio.

“Todo está guardado en la memoria”. Entrevista post función

Pensando en el origen del proyecto artístico, Franco, ¿qué te generó ahondar en las luces y sombras de tu historia familiar?

Franco Maurizi: Fue una batalla conmigo, y con un silencio enorme que había en mi familia, también muchas ganas de contar e indagar nuestra historia. Significó romper un poco el hielo de esa incomodidad que habitaba nuestra familia, y que habitan un montón de familias, con historias que se vinculan, de alguna manera, con la última dictadura en nuestro país, desde muchos lugares. Y fue una gran puerta para transformarlo en arte, con nuestro oficio, poder encontrarnos con mi abuelo y, aunque él ya no está acá materialmente, de cierta forma dialogar con él y con nuestra historia.

Pedro, Victoria, ¿qué les significa, a nivel emocional, presentar este relato en escena?

Pedro Maurizi: Fue tomando forma en los ensayos, en el proceso creativo. Como decía Fran, era indagar en un montón de cuestiones que tienen que ver con la incomodidad y con cosas que algunas veces uno no quiere remover. Pero a la hora de estrenarla y hacerla función a función es como constelar, hacer una constelación familiar y sanar heridas que tienen que ver con el pasado, con las cosas que no sabemos.

Victoria Maurizi: Sí, creo que es un poco la palabra revancha, que la nombramos en la obra. Cada vez que la hacemos es enfrentarnos con estas heridas, con estos fantasmas, con esta historia, que es nuestra, pero siento que es un poco de todxs, la Historia Argentina, llena de contradicciones. Así que es una sensación compleja, pero alivianadora al final. Depende de cada función, aunque, por lo general, nos vamos como… “¡Está bien!”.

P.M: ¡Es transformadora! Aliviana bastante.

¿Cuáles son las particularidades de emprender esta propuesta artística en familia?

V.M: Nosotrxs nos llevamos muy bien, ¡eso está buenísimo! También trabajamos juntxs en nuestro espacio de arte Puerta Abierta, en Llavallol, y nos apoyamos un montón, nos tomamos nuestras clases… Estamos todo el tiempo en contacto y aprovechando esta potencia que tenemos de ser humanos y artistas. Nos admiramos mutuamente.

P.M: Cada uno podría hacer la suya, pero poder compartirlo en familia es de una potencialidad enorme.

F.M: Esta obra la tenía hace bastante, sin embargo, solo la hicimos cuando pudimos todxs. Era bancándonos, como una puerta que atravesábamos todxs, o no la atravesábamos. Y fue hermoso, siento que es re poderoso, incluso reencontrarnos de una forma diferente en escena.

Iniciaron la tercera temporada de “Pastor Alemán”, ¿qué balance hacen de este reestreno?

V.M: Creo que en este contexto actual en el que estamos, hacerla hoy es una revolución emocional, también una revolución política. Digo, estamos tocando un tema delicado, que hoy en día se está censurando y negando.

F.M: Sobre todo con esta etapa tan de autovalidación de los discursos, donde cada uno busca identificarse con su propia idea y encontrar gente que se la festeje. Esta obra es súper incómoda para muchas personas, para nosotrxs es súper incómoda. Más allá de la posición política que tengas en esta coyuntura, te va a interpelar. Y es un lugar común que tenemos como argentinos para, por lo menos, charlar desde ahí lo que se viene, cómo construimos, seguimos, nos reencontramos. Donde está institucionalizada la violencia como forma de comunicación, esta obra propone otra cosa: la ternura.

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Pastor Alemán se presenta los domingos a las 18 en el Teatro El Grito (Costa Rica 5.459, Capital Federal). Entradas a la venta en Alternativa Teatral.

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