Festival de Cine de San Sebastián
Crítica de "Quand vient l'automne": François Ozon explora la vejez y el conflicto familiar en Borgoña
François Ozon regresa con Quand vient l'automne, una película que profundiza en las complejidades de la vejez y las relaciones familiares. Ambientada en un tranquilo pueblo de la Borgoña, la cinta aborda la vida de dos mujeres mayores, cuyas rutinas se ven alteradas por la inesperada llegada del nieto de una de ellas. Esta visita familiar, aparentemente simple, desencadena una serie de acontecimientos que sacan a relucir los conflictos internos y secretos que ambas han intentado evitar durante años.
A lo largo de la trama, el espectador se encuentra con momentos en los que el pasado no solo está presente, sino que actúa como catalizador de los reproches y las frustraciones no expresadas. Ozon evita dar respuestas directas, dejando al público la tarea de interpretar y decidir sobre ciertos puntos clave de la historia. La narrativa está marcada por silencios cargados de tensión y diálogos que revelan capas profundas de dolor emocional.
Una de las particularidades de la película es cómo aborda la vejez de manera natural, sin caer en los clichés dramáticos que suelen acompañar el tema. Las protagonistas, aunque mayores y enfrentándose a los retos de la edad, se presentan como personas activas y emocionalmente complejas. En lugar de centrarse en las limitaciones físicas o el deterioro, Ozon pone el énfasis en el carácter, la experiencia y las emociones latentes de sus personajes, recordando que, en Francia, la edad no define la relevancia social o personal de una persona.
Fiel a su estilo, Ozon combina el drama familiar con toques sutiles de humor y ligereza, lo que hace que la película fluya con un ritmo natural. No busca grandes giros narrativos, sino que deja que los personajes respiren y se desarrollen con naturalidad, permitiendo al espectador sumergirse en sus vidas y conflictos. El tono de la película es reflexivo y al mismo tiempo abierto, invitando al público a conectar emocionalmente con la historia sin forzar emociones.
El enfoque de Quand vient l'automne sobre la vejez contrasta con otras culturas, como la española, donde el envejecimiento a menudo se aborda con una perspectiva más dramática. En Francia, según plantea Ozon, la edad no es un factor limitante para la vitalidad o la frescura de una persona. Este enfoque refuerza una visión más relajada y libre de estereotipos sobre lo que significa envejecer, una de las claves que hace que esta película se sienta tan cercana y, a la vez, universal.