Se cumplen 40 años de su estreno
"Gerónima", un hito sobre el cine de los pueblos originarios y la transculturización
Eran pasadas las 9 de la noche del lunes 15 de septiembre de 1986, y los aplausos –no exentos de emoción y de ¡vivas! – coronaban la primera proyección nacional y con público del film Gerónima. Entre abrazos, besos y salutaciones se confundían la muy emocionada (entre lágrimas y sonrisas) actriz Luisa Calcumil y su amiga la cantora Aimé Paíné. Ambas mujeres mapuche que le brindaron a la película de Raúl Tosso (Tres veranos -1999-, 1420, la aventura de educar -2004) una identidad inquebrantable. También eran felicitados y se abrazaban el mencionado realizador junto a los actores Patricio Contreras, Mario Luciani y Ernesto Michel, el productor ejecutivo Luis Martín Barberis, el doctor Jorge Pellegrini –autor del libro original en que se basa el film- además de la encargada de prensa de la película Norma Fontán y el subsecretario de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda, Roberto Rulli. Todo era en un clima muy amistoso y tranquilo. Ésto sucedía en el Cine Roca, de la ciudad de General Roca en la Provincia de Río Negro. Fue el puntapié inicial. Luego llegaría la presentación de la película el jueves 2 de octubre en su zona local, o sea en el Cine Maipú de Avellaneda, organizada por la Cooperativa de Arte Cinematográfico de la Municipalidad de Avellaneda. Y finalmente el estreno en Buenos Aires el jueves 27 de noviembre en el Cine Cosmos.
O sea, han pasado tan solo 40 años. Y la película escrita por Raúl Tosso y Carlos Rafael Paola sigue teniendo una vigencia más que total. Quien esto escribe tuvo la posibilidad y el placer de ser invitado y cubrir el estreno en General Roca (para Tiempo Argentino, en su primera época), junto a otros dos colegas (Daniel López por el diario La Razón y Víctor Hugo Ghitta por el matutino La Nación). Y haber vivido esa circunstancia y otras vicisitudes, sin duda han quedado guardadas no solo en la cabeza y memoria, sino también en el corazón. Y no es una frase hecha.
Entre otras cuestiones tuve la oportunidad de cruzar unas palabras con siempre hermosa y de hablar sereno, la recordada cantora mapuche Aimé Painé. Y una pregunta la tenía flotando hacía tiempo y se la hice: Por qué no grabas tus canciones, tu música, para que se conozca más y se difunda? (No hay que olvidar que este diálogo sucedió hace 4 décadas, sin Internet, sin celulares). Y la nacida en Ingeniero Huergo me contestó pausadamente: “Sabés que pasa, que nadie quiere que grabe en mi lengua. Les gustan los ritmos, pero en castellano. No les interesa en mapuche”. Justo un año después cuando estaba grabando un programa para la televisión en Paraguay, ella se desplomó en los estudios, y al ser internada le descubrieron un aneurisma (coágulo cerebral) y tuvo un paro cardiaco y falleció en el hospital el 10 de septiembre de 1987. Y nunca pudo grabar oficialmente ningún tema en mapuzungun ("el hablar de la tierra") la lengua propia del País Mapuche.
En ese momento escribí: “Gentes de antes. Hijos de la tierra. Nativos del lugar. Los verdaderos dueños. Los desheredados, abandonados de Dios y por el hombre, masacrados. Esto es parte de la vida y la tradición de cualquier aborigen de la Argentina y de Latinoamérica. Los Mapuches han ido perdiendo su identidad, su cultura, sus enseñanzas. Y uno de los culpables (aunque se lo busque como remedio, como ayuda desinteresada) es la nueva cultura que vino a dominarlo y domesticarlo. Los procesos de transculturización pueden traer grandes cambios, a veces progresistas, pero por lo general vienen a destruir, a diezmar, a tapar, a olvidar. En el Siglo XX, el “hospitalismo” puede ser la enfermedad y no el remedio para las ‘gentes de antes’”. Crease o no, parece escrito ayer, hoy, hace cuatro años… En un tiempo en que hay aún poderosos que quieren vencer, regalar esta tierra, de la cual en parte, los mapuches, los originarios eran –son- los verdaderos dueños.
Entrevistándola a Luisa en el año 1995, comentó algunas cosas sobre las cuales parece que el tiempo no hubiera pasado. Esto dijo hace 30 años. ¿Cambió algo? ¿Se avanzó o se retrocedió? Varias muertes sucedidas a posteriori responden lo segundo: "Aunque la Argentina está considerada un país de avanzada en legislación indígena, ninguna de sus leyes se aplica. Debido a la complejidad de estos asuntos, nosotros debemos prepararnos para estar en los lugares de decisión, cuidando de no traicionar a nuestra gente. No hay que conformarse con entusiasmos pasajeros o actitudes paternalistas de corto vuelo. El problema indígena no es sólo responsabilidad de ellos. Debe ser una preocupación general, porque si se atropella el pasado ¿Adónde vamos a ir? Me llama la atención que haya tanto desapego por la tierra, que se haga alharaca con ser ciudadano del mundo. ¿Cómo puedo ser universal si no sé adónde pertenezco?".
¿De dónde viene la historia de Gerónima? El Doctor Jorge Pellegrini, un profesional médico psiquiatra atendió y entrevistó a una paciente, Gerónima Sande quien decía venir de la localidad de Trapalco, en medio de la provincia de Río Negro, al sur de General Roca y Villa Regina. Luego él mismo escribió un pequeño libro contando todo y sus charlas con Gerónima. Una mujer mapuche que no soportó la transculturización a la que fue inducida ella y sus hijos. Tres de ellos fallecieron y finalmente ella también en 1976. Cinco años después Pellegrini contó esta historia en un pequeño libro. Su historia lo impactó y sobre eso publicó una nota en la revista El Porteño en 1982. La misma le llegó a Raúl Tosso quien recibió de él los audios de Gerónima y realizó en primera instancia un mediometraje en 16 mm, pero que era básicamente un documental con la verdadera voz de Gerónima en off. La película estaba hecha en video y así la presentó en las Terceras Jornadas Argentinas de Cine Independiente, durante 3 días (16, 17 y 18 de abril de 1981) y organizadas por UNCIPAR en el ACA (sobre la costa) en Villa Gesell. Justamente en esas Jornadas, el realizador y visionario Rodolfo Hermida presentaba el primer VHS en público, además era el rector del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC), donde justamente había estudiado Raúl Tosso. Para compenetrarse de la cosmovisión mapuche la ubicó a la actriz Luisa Calcumil, quien finalmente asumiría el rol de la Sande, y luego de tres años se rodó finalmente la parte ficcional donde aparecían en distintos personajes el actor chileno Patricio Contreras como Morales, el recordado Mario Luciani como el Turco, Ernesto Michel como Huinca, y entre otros María Isabel Cane, Violeta Bosch, Olga Corral, y los niños Rufino Muñoz, Negrín Muñoz, Gloria Calcumil y Nicolás Calcumil. La música era de Arnaldo Di Pace y las canciones (taielles) a cargo de la cantora mapuche, nacida en Ingeniero Huergo (Prov. de Río Negro) Aimé Paíné.
El film Gerónima en su momento señalado como un documental reconstruido, hoy se lo catalogaría dentro del cine híbrido o docudrama, ha recogido a lo largo de su carrera una infinidad de premios. En cada uno de estos eventos ha sido reconocido entre uno y tres galardones. A saber: Festival Internacional de Cine de Rio de Janeiro (Brasil), Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (Cuba), Festival de Cine de Santa Fe (Argentina), Festival de Operas Primas de Bariloche (Río Negro, Argentina), Festival Internacional de Cine Indigenista de Rio de Janeiro (Brasil), Festival Internacional de Cine de Aurillac (Francia), Festival de Cine de Londres (Reino Unido), Festival Nacional de Luján (Prov. de Buenos Aires, Argentina), Festival de Cine de Jerusalem (Israel), Festival Nacional de Cine de Venado Tuerto (Santa Fe, Argentina).
Y además el Cóndor de Plata a la Revelación Femenina en 1987 para Luisa Calcumil, otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. La actriz rionegrina tuvo a partir de allí una pequeña carrera en la gran pantalla, pero muy significativa. Le siguieron el documental Amor América (1989), Hijo del río (1991) y Sin querer (1997) todas dirigidas por el porteño-patagónico Ciro Cappellari; La nave de los locos (1995) de Ricardo Wullicher, el corto Lejos del sol (2005) de Pablo Agüero, El grito en la sangre (2014) de Fernando Musa y Cuentos de la tierra (2023) de Pablo Nisenson. Como síntesis nada mejor que estas palabras que me dijo la Calcumil: "En América no habrá futuro si no se respeta el espíritu que hay en los pueblos".
(Próxima exhibición de la copia remasterizada de Gerónima, se exhibirá el viernes 2 de octubre a las 19:00 en la Sala Fernando Pino Solanas del CEA -Centro de Experimentación Audiovisual, Colón 1133, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. Con entrada libre y gratuita).