2026-09-01

Ítaca, Complejo Teatral - Sala Avalon

Crítica de "Suite Juárez": el hombre que respiraba a través del tango

Suite Juárez (2026) recorre, en orden cronológico, la vida del cantor: la infancia entre Avellaneda y Córdoba, el descubrimiento del bandoneón, la influencia de Julio Sosa, la llegada a Buenos Aires, el encuentro con Troilo y una carrera que sostuvo al tango cuando el género había perdido espacio frente a otras músicas. Los testimonios de Ariel Ardit, Susana Rinaldi, Chico Novarro, Gustavo Mozzi y Silvia Juárez de Tamagnone reconstruyen a un artista que conocía la tradición, pero se permitía intervenirla para hacerla contemporánea.

Dirigida por Alejandro Venturini y Jean-Luc Thomas, Suite Juárez encuentra su fuerza en el archivo. Cada aparición televisiva permite observar cómo Juárez dominaba la escena mediante la voz, los gestos y una relación corporal con el bandoneón. No se limitaba a interpretar una canción: parecía atravesarla. El montaje deja que esas actuaciones respiren y confirma algo que los entrevistados repiten a lo largo del relato: Juárez podía apropiarse de una obra sin alterar su letra ni su melodía, incorporando una experiencia que terminaba por transformarla.

El documental adopta por momentos el tono de una celebración y algunas voces reiteran la dimensión del mito sin interrogarlo demasiado. Sin embargo, esa mirada encuentra un contrapeso cuando aparecen la crisis económica, el deterioro físico, el alejamiento de Buenos Aires y la necesidad de aceptar una voz modificada por el paso del tiempo. Allí la película deja de construir una estatua y se acerca a un hombre expuesto, capaz de ofrecer su bandoneón como garantía o de subir enfermo a un escenario y recuperar, durante una canción, aquello que el cuerpo comenzaba a quitarle.

La imagen de Juárez tocando para quienes habían quedado fuera de un teatro resume la lectura humana que propone Suite Juárez. Su vínculo con el público no dependía del reconocimiento ni de una entrada: nacía de la necesidad de compartir. Más que explicar por qué fue llamado “el último grande del tango”, la película muestra cómo un artista permanece en quienes lo escucharon, en los músicos que llegaron después y en ese bandoneón blanco que todavía parece guardar su respiración.

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