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Crítica de "After: Aquí empieza todo": Rebelde y confundida
Centrada en Tessa (Josephine Langford), una joven sobre la que su madre (Selma Blair) y su novio de toda la vida (Dylan Arnold) han depositado una serie de expectativas, la historia cambia cuando comienza su vida universitaria. A partir de allí, After: Aquí empieza todo retoma recursos habituales del romance adolescente, especialmente aquel en el que la transformación de la protagonista se produce a partir de la llegada de otro: Hardin (Hero Fiennes Tiffin), cuya personalidad funciona como contraste frente al mundo conocido por Tessa.
La atracción pronto se convierte en una posibilidad concreta y, mientras Tessa comienza a reconocerse como sujeto deseante, un secreto de Hardin altera la relación. La pareja deberá atravesar una serie de conflictos para intentar recomponerse, entre ellos la presencia de la madre de Tessa, cuya necesidad de controlar las decisiones de su hija expone también la dificultad para aceptar su autonomía.
Jenny Gage (All This Panic) adapta la historia de Anna Todd apoyándose en el misterio que rodea a Hardin y en la inexperiencia de Tessa, pero incorpora elementos que permiten revisar algunas convenciones del romance teen. La sexualidad no aparece únicamente como una consecuencia sentimental de la relación, sino como parte del proceso de descubrimiento de la protagonista. Sin mostrar de manera explícita el acto sexual, la película incluye masturbación, juegos entre los personajes y la presencia de un preservativo antes de la primera relación de Tessa. Son decisiones que desplazan, al menos parcialmente, la concepción aséptica con la que buena parte del género ha representado el sexo.
Las convenciones permanecen. La música es utilizada de manera insistente para conducir escenas y anticipar emociones, mientras que las cámaras lentas y los ralentíes subrayan los momentos de acercamiento entre los protagonistas. Sin embargo, también aparece un intento por diferenciar la película de cierta producción adolescente impulsada por las plataformas de streaming, donde la construcción visual suele ocupar el espacio que podría destinarse al desarrollo de los conflictos.
En esa búsqueda, Gage intenta otorgar mayor dimensión a los personajes y escapar de la unidimensionalidad que suele atravesar estas historias. Incluso cuando recurre a códigos reconocibles —Hardin vestido con tonos oscuros para remarcar su rebeldía y Tessa asociada con colores claros y pastel—, utiliza esas convenciones para establecer visualmente la oposición inicial entre ambos.
After: Aquí empieza todo no abandona las fórmulas del romance adolescente, pero introduce dentro de ellas una protagonista cuyo recorrido también pasa por el deseo, la sexualidad y la construcción de cierta autonomía frente a las expectativas familiares. Esa combinación encuentra su destinatario principalmente en el público adolescente y en quienes ya conocen la saga literaria de Anna Todd.