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Crítica de "Sorda": Eva Libertad transforma la experiencia de la sordera en lenguaje cinematográfico
Ángela (Miriam Garlo) y Héctor (Álvaro Cervantes) atraviesan un momento de felicidad mientras esperan el nacimiento de su primera hija. Ella es sorda; él, oyente. La llegada del bebé, sin embargo, modifica la dinámica de una relación que hasta entonces parecía encontrar un equilibrio entre dos formas distintas de habitar el mundo. Las dudas, el miedo a no poder responder a las necesidades de su hija y una dependencia creciente hacia su pareja obligan a Ángela a enfrentarse a preguntas que nunca antes habían ocupado un lugar central en su vida.
Basado en el corto homónimo de 2021, Eva Libertad parte de esa historia íntima para construir un drama potente y visceral que no gira alrededor de la discapacidad, sino de la comunicación. La directora evita presentar la sordera como un obstáculo que deba superarse y desplaza la mirada hacia un entorno que continúa pensado desde la lógica de quienes oyen. La película encuentra allí su principal conflicto: las barreras aparecen menos en la condición de la protagonista que en una sociedad que rara vez contempla otras formas de relacionarse.
La puesta en escena acompaña esa idea con una narrativa contenida, donde los silencios, las miradas y los pequeños gestos adquieren tanto peso como los diálogos. Una de las escenas más reveladoras ocurre durante el parto, cuando Ángela necesita apartar la mascarilla de la ginecóloga para leer sus labios. No se trata de un momento diseñado para generar conmoción, sino de una situación cotidiana que evidencia cómo un detalle aparentemente mínimo puede dejar a una persona fuera de la comunicación.
Miriam Garlo construye a Ángela desde la observación y la contención. Su interpretación evita enfatizar el conflicto y permite que las emociones emerjan a través del cuerpo, de la expresión y de la manera en que la protagonista ocupa cada espacio. En esa decisión también reside la fuerza de Sorda (2025): convertir una experiencia personal en una reflexión sobre los vínculos, la maternidad y la necesidad de pensar una convivencia donde la inclusión no dependa de la adaptación constante de quienes quedan al margen.