2026-06-02

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Crítica de “Vecinos bárbaros”: La fábula política de Julie Delpy

Vecinos bárbaros (Les barbares, 2024) parte de una premisa tan simple como provocadora: ¿qué pasaría si un pueblo bretón recibiera refugiados sirios en lugar de ucranianos? A partir de ese disparador, la película despliega, con humor e ironía, una serie de preguntas incómodas sobre los prejuicios contemporáneos.

Estamos en Paimpont, una pequeña comuna situada en la región de Bretaña, Francia. Allí, un alcalde más preocupado por su imagen pública que por la solidaridad se prepara para recibir a una familia de refugiados ucranianos. Sin embargo, un imprevisto altera los planes y quienes llegan son refugiados sirios. De inmediato, las dudas, los recelos y los prejuicios raciales comienzan a aflorar entre los vecinos.

“Es una fábula”, anuncia Delpy al comienzo del relato, que a su vez es registrado por las mismas cámaras que filman videos para redes sociales. Una declaración de principios que contrapone la supuesta objetividad del registro documental con el artificio del cuento moral que la directora y actriz organiza en capítulos.

La protagonista de Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) realiza aquí, bajo la forma de la comedia amable que suele frecuentar, su película más abiertamente política. En sintonía con el avance de los discursos xenófobos en Europa, construye una reflexión sobre la actualidad que busca poner en cuestión las actitudes y prácticas racistas que suelen esconderse detrás de gestos aparentemente civilizados.

La comedia funciona y el mensaje también. Esta fábula ácida y mordaz sobre las buenas costumbres europeas expone, además, los obstáculos burocráticos que enfrentan los refugiados para obtener documentación, el oportunismo de ciertos dirigentes políticos y los límites de los valores que proclama la República francesa.

Delpy construye una crítica cínica sobre la necesidad de recuperar la acción colectiva en un mundo cada vez más individualista, donde las mezquindades suelen imponerse sobre la empatía. Una suerte de El viejo roble (The Old Oak, 2023), de Ken Loach, en clave cómica y esperanzadora. Y lo hace con la convicción de una cineasta que entiende el cine como una herramienta para intervenir en los debates de su tiempo.

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