2026-05-29

Valeria Boggino analiza el presente del Festival

Festival de Cine Latinoamericano de Rosario 2026: una pantalla para descubrir otras cinematografías

Impulsado por la Municipalidad de Rosario a través de Punto Audiovisual – Cine Lumière, el festival se desarrollará hasta el 6 de junio en cinco salas de la ciudad: Cine Lumière, El Cairo Cine Público, Cines del Centro, Cultural Fontanarrosa y el Complejo Astronómico Municipal.

La programación incluye competencias de cortometrajes y largometrajes, funciones especiales, proyecciones fulldome, charlas y seminarios gratuitos, además de la presencia de destacadas figuras del cine argentino como Violeta Urtizberea, Julieta Cardinali, Lula Mangone, Jazmín Stuart y Nicanor Loreti.

Para Valeria Boggino, directora del festival, uno de los aspectos más valiosos de esta edición vuelve a ser el vínculo que el encuentro construye con las nuevas generaciones. “Respecto del público del festival, sentimos que en estas últimas ediciones el público se ha ido renovando. No solo público joven o de mediana edad que acude a cada una de las proyecciones, sino que hay mucho acercamiento e interés en participar de las instancias de formación”, destaca en diálogo con EscribiendoCine.

Ese crecimiento también se refleja en los espacios educativos y de intercambio que el festival sostiene año a año. Según Boggino, “participan más de 300, casi 400 jóvenes en este tipo de instancias, a través de seminarios, charlas o talleres”, convirtiendo al festival no solo en una pantalla para el cine latinoamericano, sino también en un espacio de aprendizaje y comunidad.

La apertura oficial tendrá lugar este viernes 29 de mayo a las 19 en Cine Lumière con la proyección de Nuestra Tierra, documental dirigido por Lucrecia Martel que llega precedido de un importante recorrido internacional tras su paso por festivales como Venecia, Londres y San Sebastián.

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“Además, se suman películas invitadas como Nuestra Tierra, que va a ser la función de apertura del festival”, señala Boggino. La programación especial también incluye Belén, de Dolores Fonzi, que se proyectará el miércoles 3 de junio con la presencia de las actrices Ruth Plaate, Liliana Juárez y Julieta Cardinali, y Lu & Pau, la nueva película de Nicanor Loreti, que tendrá su estreno rosarino el sábado 30 con la presencia del director y de Jazmín Stuart.

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Uno de los ejes más marcados de esta edición es el acompañamiento a las producciones regionales y santafesinas. En ese sentido, la directora remarca la importancia de películas como Memoria de una madre, reciente producción rosarina de género terror dirigida por Mauro Ojeda.

“Es una película de reciente estreno en nuestra ciudad, de cine de género, de terror, con elenco rosarino y filmada aquí, a muy pocos kilómetros de la ciudad. El festival promueve este tipo de producciones, no solo pensando en el cine latinoamericano de nuestra región, sino también dándole una impronta a las producciones locales y santafesinas”, afirma.

La programación también incluirá cuatro funciones fulldome de Belisario, el gran héroe del cosmos, la histórica serie animada de Hernán Moyano sobre la astronáutica argentina, que celebra diez años desde su estreno y podrá verse en el Complejo Astronómico Municipal.

Además, Cinemateca recupera una pieza fundamental de la memoria audiovisual rosarina con la proyección de La pendiente del tiempo (1993), de Fernando Zago, considerada la primera tesis filmada en soporte fílmico de la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario.

El cierre del festival estará a cargo de Había una vez un mago, documental de María Salomé Jury y Oscar Frenkel sobre Leonardo Favio, una obra íntima dedicada a los últimos años de uno de los grandes nombres del cine argentino.

La magia del encuentro

Pero más allá de las películas, Boggino entiende que el verdadero corazón del festival sucede en el encuentro entre espectadores, estudiantes y realizadores. “Los jóvenes estudiantes de cine participan no solo enviando sus cortometrajes o películas, sino que, una vez seleccionados, generan toda una movida que va más allá de ellos: actores, equipos técnicos y familias que están ávidas por ver sus primeras producciones en pantalla grande”.

Esa experiencia colectiva, sostiene, genera una comunidad que se fortalece edición tras edición. “Va generando una sinergia, un deseo de volver a ver, de ser parte del festival, ya sea como joven cineasta mostrando sus películas o participando como espectador”.

La directora también atribuye este crecimiento al perfil curatorial que sostiene el encuentro desde hace más de tres décadas. “Creo que tiene que ver con una programación que genera mucho interés y muchas ganas de conocer cinematografías que luego no tienen posibilidad real de circular por salas comerciales o no tienen fecha de estreno en Argentina”.

Y concluye: “Ese deseo y esa curiosidad de acercarse al festival para encontrarse con estas producciones es también lo que motiva a muchos jóvenes a ser parte”.

A 31 años de su creación, el Festival de Cine Latinoamericano Rosario reafirma así su lugar como un espacio cultural imprescindible: una celebración del cine como experiencia colectiva, un punto de encuentro entre generaciones y una plataforma que sigue encendiendo nuevas miradas en torno al cine latinoamericano.

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