2026-05-12

Streaming y producción audiovisual

El efecto Netflix: impacto en Argentina, la región y el mundo

Hace diez años, Netflix pasó de ofrecer entretenimiento para las audiencias de 60 países a hacerlo en más de 190 países en un solo día. Dijimos que esperábamos «llevar las mejores historias de todo el mundo al público global».

En ese momento, en muchos titulares se hablaba de que Netflix se estaba expandiendo por todo el mundo. Pero nosotros ya sabíamos, incluso entonces, que la mejor manera de ser globales era comenzar a trabajar intensamente a nivel local.

En 2015, produjimos nuestra primera serie original fuera de Estados Unidos, Club de Cuervos, en México. En la actualidad, producimos nuestras series y películas en más de 4500 ciudades y localidades de más de 50 países. Cada producción de Netflix es una producción local, lo que genera puestos de trabajo e impulsa el crecimiento de los negocios del lugar. Y todo esto tiene un gran impacto que va más allá de la pantalla.

Hoy lanzamos el efecto Netflix, un análisis integral del impacto económico, cultural y social que tienen nuestras películas y series, y cómo influye ese efecto en las economías, las industrias y la vida cotidiana, día tras día y semana tras semana.

Y, por supuesto, las cifras son impresionantes. A lo largo de una década, Netflix ha invertido más de 135 000 millones de dólares en películas y series y ha aportado más de 325 000 millones de dólares a la economía global. Hemos creado más de 425 000 puestos de trabajo tan solo en nuestras producciones.

Pero lo que más importa son las personas detrás de esas cifras: las personas que escriben guiones, que dirigen, que se dedican a la carpintería o la electricidad, que tienen pequeños negocios y que son parte de una comunidad, y también, por supuesto, la gran base de fans que hace que todo esto sea posible.

En Estados Unidos, las cuatro temporadas de El abogado del Lincoln han aportado más de 425 millones de dólares a la economía californiana, han dado empleo a más de 4 300 personas entre reparto y equipo técnico, y se han rodado en más de 50 locaciones diferentes de Los Ángeles, entre ellas el Dodger Stadium y el Grand Central Market. Por su parte, las cinco temporadas de Stranger Things generaron más de 8000 puestos de trabajo relacionados con la producción, entre los que se incluyen los 200 dobles de acción que trabajaron solo en la última temporada. Más de 3800 proveedores de casi todos los estados ayudaron a dar vida a esta serie.

También podemos mencionar el caso de Frontera verde, una serie colombiana de intriga que se filmó en la espesura del Amazonas. Antes de empezar a rodar, Walter Morales, miembro de la comunidad local, hizo un ritual de bendición para nuestro equipo. Los miembros de su familia trabajaron como asistentes de maquillaje, asistentes de producción y actores. Y 30 de los 150 miembros del equipo formaban parte de la comunidad amazónica.

Asímismo, el caso de Strängnäs, una pequeña ciudad situada en las afueras de Estocolmo en donde filmamos las versiones de El amor es ciego de siete países de Europa. Durante 40 semanas al año, la localidad se transforma en un set vibrante, donde se emplean equipos de iluminación y sonido, de diseño de sets, maquillistas y servicios de catering. Todas esas personas se alojan en hoteles, comen en los restaurantes locales y se movilizan con los transportes del lugar.

Nuestros socios son quienes hacen que Netflix sea Netflix. Y cuando crean historias extraordinarias, nuestros miembros no solo quieren verlas, sino también vivirlas.

Por ejemplo, cuando estrenamos Las guerreras k‑pop, se convirtió en nuestra película original más popular hasta el momento. Pero además generó una ola cultural. La canción ”Golden” (conocida como ”Dorada” en español) ganó el primer Grammy de la historia a una canción de pop coreano, y la película se llevó dos premios Oscar®. Duolingo informó un 22% de aumento en la cantidad de estadounidenses que estudian ese idioma, y las reservas de vuelos a Corea del Sur subieron un 25%.

Durante la última década, las series y películas de Netflix han ido moldeando lo que el público lee, compra, escucha, come, lleva puesto, ve y a qué juega. Les dimos impulso a viejas canciones que volvieron a las listas de las más escuchadas, llevamos deportes de nicho al público masivo y disparamos las ventas de todo tipo de productos, desde tableros de ajedrez hasta disfraces de Halloween o artículos de organización hogareña.

Ahora tenemos la responsabilidad de hacer que todo esto siga creciendo. Por esta razón, mientras otras empresas de entretenimiento se repliegan, nosotros vamos por más, invirtiendo miles de millones de dólares en contenido cada año y en instalaciones de producción en distintas partes del mundo, desde España hasta Nueva Jersey, y fomentando también el crecimiento de la industria del entretenimiento con programas de capacitación que han llegado a más de 90 000 personas en más de 75 países.

Hemos restaurado cines históricos como el Egyptian en Los Ángeles y el Cinema Europa en Roma, y también ayudamos a desarrollar tecnologías diseñadas para beneficiar a creadores y estudios de todo el mundo.

Actualmente, la industria del entretenimiento está cambiando cada vez más rápido, mucho más que cuando recién empezamos. Por eso, mientras nos adentramos en la próxima década, seguiremos invirtiendo en las relaciones que construimos con los creadores que trabajamos, con las comunidades que nos dan apoyo y con los fans que adoran ver todo lo que hacemos.

Para mí, de eso se trata el efecto Netflix. Y si bien me enorgullece muchísimo lo que hemos hecho hasta ahora, me entusiasma mucho más lo que sigue.

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