Salas
Crítica de “Hoppers: Operación Castor”: una idealista revolución ecologista en el bosque
Pixar Animation Studios regresa con Hoppers: Operación Castor (Hoppers, 2026), una propuesta que fusiona ciencia ficción y ecología en una historia entretenida que, sin embargo, no logra escapar de la fórmula clásica del estudio.
La trama sigue a Mabel, una joven curiosa y amante de los animales que participa en un experimento revolucionario llamado “Hoppers”, capaz de transferir la conciencia humana a cuerpos robóticos con forma de animales. Al infiltrarse en el mundo animal bajo la apariencia de un castor, descubre una compleja sociedad secreta y queda atrapada en un conflicto que amenaza tanto a los animales como a los humanos. En el proceso, deberá replantearse su vínculo con la naturaleza, la empatía y los límites éticos de la ciencia, mientras enfrenta al alcalde de su ciudad para impedir la destrucción del bosque con fines inmobiliarios.
Como es habitual en sus producciones, Pixar Animation Studios apuesta por temáticas profundas y contemporáneas, buscando dotar a sus historias de un trasfondo adulto que les permita trascender. En Hoppers: Operación Castor, el estudio construye un concepto acorde a los tiempos actuales, con un claro mensaje ecológico sobre la deforestación y el testeo en animales. La película intenta narrar la historia desde la perspectiva de los propios animales afectados, utilizando la fábula como vehículo para suavizar su denuncia. En ese sentido, el elemento de ciencia ficción —el sistema “Hoppers”— funciona más como recurso narrativo que como verdadero motor dramático.
El personaje de Mabel concentra gran parte del peso simbólico del relato. Presentada como una niña marginada, independiente y combativa, encuentra mayor conexión con los animales que con las personas. Su perfil puede leerse como una alegoría de los activistas ambientales: su lucha contra el alcalde y su defensa del bosque refuerzan esa dimensión política. No obstante, aunque el concepto es sólido en lo teórico, el desarrollo resulta irregular. La primera mitad del film avanza con cierta monotonía, pero mantiene coherencia al mostrar la integración de Mabel en la comunidad animal y su creciente empatía.
El problema surge en la segunda mitad, cuando la historia se desvirtúa y lleva el conflicto hacia un extremo poco justificado: los animales intentan dominar el mundo apoderándose de la mente del alcalde. Este giro abrupto diluye el mensaje ecológico inicial y transforma la propuesta en un relato excesivo y contradictorio, que traiciona su propia premisa al relegar la crítica ambiental en favor de un clímax desmedido.
Con una estructura clásica y un tono que oscila entre lo didáctico y lo alegórico, Hoppers: Operación Castor se perfila como un proyecto ambicioso que busca diferenciarse dentro del cine animado actual. Sin embargo, aunque la teoría que lo sustenta es interesante, la ejecución no logra sostener esa ambición. El exceso de ideas y el enfoque idealista chocan con el realismo que pretende transmitir su director, Daniel Chong, dando como resultado una película densa y poco equilibrada, que difícilmente alcance la trascendencia a la que aspira.