Cine coreano en foco
Cine coreano en Rotterdam: comedias que arrasan en taquilla y no llegan a Argentina
En el Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR) no sólo hay lugar para el estreno local de La única opción, de Park Chan-wook (que tuvo su premier mundial en La mostra de Venecia y ya se estrenó en nuestro país) . También hay una inteligente mirada sobre un cine que si empieza a llegar a nuestras salas de Argentina es sólo en lo que tiene que ver con el terror (desgraciadamente en copias casi exclusivamente dobladas) o –de alguna manera- con el fenómeno mundial del K-pop.
El cine coreano ha sabido construir un sistema en el que las películas de “arte y ensayo” y las producciones independientes tienen su lugar (el genial Hong Sang-soo sigue generando y paseando sus obras por el mundo), pero que se hace fuerte en los tanques propios, en los films que (a su manera) abrevan en los géneros clásicos y que conectan mucho con el público. Con un star system propio, con mucho apoyo a la industria (que incluye distribución y exhibición), los buenos resultados son evidentes, en calidad y diversidad de las producciones, pero también en taquilla (cada vez más, no sólo local).
En esta 55° edición del IFFR, en la sección Limelight (Candilejas) pudo verse My Daughter is a Zombie, de Pil Gam-Sung. Estrenada en Corea a fines de julio del año pasado, vendió un millón de entradas en sus primeros cuatro días en salas. Basada en un popular webtoon (historieta digital para scrollear en dispositivos móviles), terminó superando los cuatro millones de espectadores en su país de origen. Película ajena a la impronta festivalera, tuvo sin embargo un posterior paso (entendible) por el festival de cine fantástico y de terror de Sitges.
Comedia de terror, el foco de la acción se centra en los esfuerzos de un padre por proteger a su hija, la última zombie “viva” (¡¿?!) que queda en Corea tras una epidemia de muertos vivos que fue controlada. Las escenas de terror (y gore) funcionan y están realizadas con conocimiento y cuidado, aunque a la película interesa fundamentalmente la comedia familiar. El humor funciona, los personajes tienen carnadura y da gusto disfrutar de una película simple, sin pretensiones, pero hecha con unos estándares de producción y de respeto por la audiencia que superan por mucho lo que estamos habituados a ver.
Otro tanto sucede con Hi Five, de Kang Hyeong-cheol, comedia de súper héroes que tuvo su estreno en Corea a fines de mayo del año pasado y que ya se vio comercialmente en Estados Unidos y Canadá. La consigna es clara y conscientemente disparatada, pero funciona: tras recibir sendos trasplantes de un mismo donante cinco personas comunes adquieren súper poderes (ligados a unos extraños tatuajes que aparecen y desaparecen). Película también de crecimiento y superación, el grupo tiene que aprender a convivir y decidir qué hacer con sus nuevos poderes. Hay también un malvado que opera como enemigo y contrapartida (no casualmente, un líder mesiánico religioso, que da cuenta de la explosión de delirantes “nuevas iglesias” que, como en gran parte del mundo, tiene lugar en Corea).
Comedias ambas para el gran público, con asistencia millonaria en el mercado local, Corea, con fuerte apoyo estatal, le ha encontrado la vuelta a un cine que funciona en cuanto a las películas que produce pero también en la relación con el público. Con anclaje en los géneros clásicos, como se dijo, sin embargo siempre hay un cruce, una mixtura, un salto constante entre distintos ritmos, contenidos y búsquedas genéricas. Interesante la postura de un festival que (como en su momento lo hacía nuestro Festival Internacional de Cine de Mar del Plata), da la posibilidad de que tengan difusión estas obras que se apartan del “canon festivalero”. Y es que, claro está, disfrutamos (y mucho) de una buena comedia, o de “una de acción”, o de terror. Acceder a estas películas pone en evidencia la concentración y control absoluto por parte del cine estadounidense en nuestro país. Sin ser geniales, estas películas son infinitamente superiores a la enorme mayoría de las producciones audiovisuales que podrían considerarse similares y que se estrenan comercialmente en Argentina. Sin embargo, es muy difícil que podamos verlas en la pantalla grande.