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Crítica de "Cómo entrenar a tu dragón": Vikingo part-time
El desarrollo de la historia resulta previsible: un adolescente llamado Hiccup vive en una comunidad de vikingos donde la violencia contra los dragones funciona como demostración de valentía. Su modo de vida, sus creencias y su mirada sobre el mundo no coinciden con las de su Isla de Berk. Esa distancia se vuelve aún más problemática cuando el jefe del lugar —además, su padre— cuestiona abiertamente su condición de vikingo.
Aun así, cuando llega el momento del entrenamiento, Hiccup intenta probar que puede convertirse en un guerrero. De manera gradual, ese impulso se transforma: matar dragones deja de ser una opción y el encuentro con uno de ellos, herido, termina por modificar por completo su concepción del heroísmo. El relato avanza entonces por un terreno conocido: el del joven ajeno a un entorno hostil que, gracias a una ética distinta, introduce un cambio colectivo.
Cuando en el mundo adulto se menciona a DreamWorks, suele activarse cierta expectativa. Películas como Kung Fu Panda (2008) o Shrek instalaron una lógica de guiños pensados para espectadores mayores. Sin embargo, a diferencia de esos títulos, Cómo entrenar a tu dragón se orienta de manera más directa al público infantil, aunque no excluye del todo a los adultos dispuestos a acompañar la experiencia. Esa decisión, perceptible para el espectador entrenado, implica un movimiento poco habitual dentro de una industria que suele buscar el cruce generacional como garantía de alcance.
En el plano técnico, la película aprovecha con eficacia los recursos del 3D, en especial en las secuencias de vuelo, donde los dragones sobrevuelan el mar y el espacio adquiere profundidad y dinamismo. En ese sentido, el film se inscribe en una línea de producciones animadas posteriores a Avatar que apuestan a la espectacularidad visual como motor de atracción.
Dirigida a una audiencia muy joven, Cómo entrenar a tu dragón encuentra su equilibrio en una combinación de efectos visuales y una estructura narrativa clara, suficientes para consolidarse como un producto de entretenimiento dentro del cine animado industrial.