2025-06-04

Salas de España

Crítica de "Hamburgo": Jaime Lorente en un thriller oscuro y asfixiante sobre vidas al margen

El cineasta español Lino Escalera construye en Hamburgo (2025) una narrativa de encierro y desesperanza, centrada en personajes que sobreviven en los márgenes de una Costa del Sol degradada. Sin romanticismos ni concesiones estéticas, la película se sumerge en un universo dominado por la prostitución, el tráfico de personas y las adicciones, donde la redención es una promesa rota desde el inicio.

Jaime Lorente interpreta a Germán, un exadicto que trabaja como conductor para una organización criminal. Su actuación, contenida pero atravesada por una constante sensación de desamparo, se contrapone a la intensidad de Ioana Bugarin como Alina, una mujer atrapada en su intento de fuga. Roger Casamajor aporta a Cacho un aire ambiguo, entre protector y depredador. Juntos conforman un triángulo marcado por el desarraigo, el sometimiento y la dificultad de cambiar un destino impuesto.

La puesta en escena enfatiza la densidad emocional del relato. La fotografía analógica, granulosa y sombría, refuerza el clima opresivo, especialmente en las secuencias nocturnas dentro de coches o clubes. Este enfoque visual transmite una claustrofobia deliberada, que actúa como reflejo del encierro vital de los protagonistas. Sin embargo, el film tambalea en su ritmo: la reiteración de situaciones y silencios, si bien coherente con el estancamiento narrativo, termina por atenuar la tensión en lugar de sostenerla.

El guion aborda sin rodeos temas como la violencia estructural, la redención fallida y la explotación, pero evita profundizar en ellos. Momentos de gran carga dramática —como los enfrentamientos entre Germán y Cacho— coexisten con escenas más esquemáticas, en las que los personajes parecen responder a moldes del cine negro. La subtrama de Alina, aunque respaldada por la labor de Bugarin, pierde densidad frente a la centralidad narrativa de Germán, lo que desbalancea la estructura emocional del conjunto.

Hamburgo es un thriller que apuesta por una crudeza incómoda, tanto visual como emocional. Acierta al representar una realidad social sin filtros, pero tropieza al no trascenderla con una elaboración narrativa más compleja. Su propuesta resulta potente en lo formal y en el trabajo actoral, aunque limitada por sus propias reiteraciones. El resultado es una película inquietante, marcada por contradicciones que impiden que su impacto sea más duradero.

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