Salas
Crítica de "Crucifijo, la sangre del exorcista": El misterio del pasado religioso
Crucifijo, la sangre del exorcista (Crucifix, 2024), dirigida por Stephen Roach, combina elementos de terror, suspenso y una profunda reflexión sobre las creencias. La historia sigue a una pareja enfrentada a una tragedia personal, mientras atraviesan una serie de sucesos misteriosos que pondrán a prueba su relación. El relato se teje desde lo místico y el misterio que se nutre de las creencias y el pasado de los protagonistas.
Fergus (Alex Walton) y Sara (Hannaj Bang Bendz) son una pareja que llega al campo para descansar y recuperar fuerzas tras la pérdida de su hijo. Ambos intentan lidiar con su dolor de maneras diferentes. Fergus, además, tiene una fascinación por el misterio y lo oculto, lo que lo lleva a investigar fenómenos paranormales para escribir sobre ellos. Durante su estancia en el campo, encuentra un objeto relacionado con un antiguo rito religioso. Sin embargo, al intentar deshacerse de él, desatará la presencia de una entidad oscura vinculada a un enfrentamiento religioso de antaño.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es la forma en que se desarrolla el misterio y la tensión a medida que avanza la trama. La atmósfera de terror se construye sutilmente, sugiriendo más de lo que se muestra, lo que intensifica la sensación de lo desconocido. El uso del espacio juega un papel fundamental: por un lado, el campo ofrece una sensación de aislamiento, mientras que la casa y los objetos que contiene se convierten en elementos clave de la historia, como vestigios del pasado.
La película también juega con lo onírico, sumergiendo a los personajes en un relato que transita entre lo extraño y lo paranormal. Los protagonistas tienen reacciones impredecibles frente a los sucesos, lo que mantiene al espectador en constante incertidumbre. Todo converge hacia un enfrentamiento final, cuando las fuerzas que han estado ocultas hasta ese momento salen a la luz, revelando la verdad que se esconde detrás de la historia principal.
Crucifijo, la sangre del exorcista presenta diferentes niveles narrativos. Desde el inicio, la película nos introduce en la quietud emocional de la pareja, pero conforme avanza, se va intensificando la interacción entre lo místico, lo histórico y lo religioso. En particular, el personaje de Sara comienza a sufrir cambios a medida que la presencia del ente se hace más palpable. A su vez, Fergus se verá obligado a tomar decisiones que determinarán el rumbo de los acontecimientos. El ritmo de la película y sus giros narrativos marcan momentos clave que mantienen la tensión constante.
Además, la película rinde homenaje al género de terror clásico, aunque con una estética moderna, que se vuelve más explícita hacia el final, cuando el enfrentamiento entre las creencias religiosas del pasado y la realidad contemporánea de los protagonistas llega a su clímax.
Crucifijo, la sangre del exorcista va aumentando en intensidad conforme se desarrollan los eventos. Los personajes y la exploración del pasado se entrelazan con elementos sobrenaturales que mantienen al espectador al borde del asiento.