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Crítica de "Minimalismo: Un documental sobre las cosas importantes": Marie Kondo y el arte de tirarlo todo
Cinco años antes del colosal éxito que gozó Marie Kondo posterior al estreno de su serie ¡A Ordenar con Marie Kondo!, Ryan Nicodemus y Joshua Fields, fundadores de “The Minimalist”, sorprendieron al mundo con un documental donde cuestionan los objetos realmente necesarios para la vida humana. A diferencia de Kondo, quien nos pintaba el minimalismo como “quédate con lo que irradie alegría”, el dúo de amigos va un nivel arriba al cuestionar el modo de vida norteamericano impulsado por el consumismo sin control del que somos parte muchas veces sin darnos cuenta.
El concepto de minimalismo presentado en el largometraje de Matt D’Avella difiere un poco con la ideología que manejan los coachs mainstream de este estilo de vida.
Según la edición Decoración de DULCEHOGAR, dentro del minimalismo hay dos tendencias: el orden visual minimalista y el minimalismo social. ‘’El primero se basa en aprovechar los espacios sin saturar los mismo, enfocándose en la combinación de colores neutros que unan a la ornamentación del hogar para conseguir un plano visual simple’’, afirman desde sus reseñas. Mientras que, por otro lado, el minimalismo social es una filosofía que plantea eliminar todas las distracciones triviales que generan gasto de tiempo y energía en nuestra vida, englobando actividades y personas.
¿Podríamos existir en una realidad donde estemos alejados de la publicidad las 24 horas del día? Probablemente esa sea la pregunta más interesante que se hace el documental. Es bien sabido que las páginas web recopilan información personal bajo nuestro consentimiento mediante cookies para ofrecernos propaganda a medida, lo mismo sucede con las redes sociales. Esta estrategia complica la opción de rechazar ese banner publicitario donde nos ofrecen unas zapatillas nuevas a 70% de descuento que hace unas horas buscábamos en el navegador sin ninguna intención de comprarla. Como dato curioso, en el documental presentan la cifra de anuncios que vemos desde nuestro nacimiento: 5,000 en total.
Mientras seguimos el recorrido de Ryan Nicodemus y Joshua Fields por Estados Unidos, somos testigos de entrevistas a periodistas, sociólogos, psicólogos, arquitectos, economistas, entre otros profesionales que se han unido al movimiento minimalista. Una intervención que no pasa desapercibida viene del neuropsicólogo Rick Hanson, quien afirma con estudios que el dinero no compra la felicidad. En Estados Unidos el gasto medio aumentó en 40.000 USD desde 1972 a 2002, sin embargo, el país del norte sigue sin estar dentro del top 10 en el ranking mundial de felicidad.