Crítica de "Virus Tropical": animación, memoria y adolescencia desde la historieta de Powerpaola
Virus Tropical (2017), dirigida por Santiago Caicedo, adapta la novela gráfica autobiográfica de Powerpaola en una pieza de animación en blanco y negro que retrata con sobriedad los diversos pasajes de la infancia y adolescencia de Paola, una joven que crece entre Quito y Cali, atravesada por las contradicciones familiares, sociales y culturales de su entorno.
Desde su estilo gráfico deliberadamente simple —con líneas de lápiz y paleta monocromática— la película propone un lenguaje visual que prescinde de artificios para reforzar el tono introspectivo y adulto del relato. La elección estética se alinea con el espíritu de la historieta original: una mirada íntima sobre lo cotidiano y sus violencias estructurales.
Lejos de construir un coming of age convencional, Virus Tropical expone con crudeza los vínculos familiares disfuncionales, la ausencia del padre, el acoso escolar, la llegada de la menstruación, el descubrimiento de la sexualidad y las tensiones de un contexto atravesado por el narcotráfico. La animación no busca embellecer ni suavizar los conflictos, sino registrar con precisión las emociones y contradicciones de la protagonista.
A nivel narrativo, la película se sostiene en la construcción compleja del personaje de Paola, quien articula el relato desde un lugar introspectivo, honesto y crítico. Sus decisiones, emociones y vínculos se despliegan con naturalidad, y aunque algunos recursos de puesta se presentan algo rígidos, el relato mantiene una coherencia interna que permite involucrarse con los personajes, todos delineados desde una humanidad palpable, lejos de estereotipos.
Virus Tropical se inscribe así en una línea de cine de animación independiente latinoamericano que pone en diálogo la novela gráfica, la memoria personal y la representación social. Una obra que no apela al efectismo visual, sino al poder narrativo del dibujo como medio expresivo.