Adrián Monserrat
21/11/2020 01:31

Conformando la Competencia Estados Alterados del 35 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la ópera prima de Javier Favot nos regala una experiencia poética donde todos los sentidos forman parte.

Deja que las luces se alejen

(2020)

Un gato mira a través de una ventana. Sus vivencias son un misterio a descubrir. El paisaje de las sierras de Manantiales, en las afueras de Córdoba, impresionan desde su inmensidad y belleza. Distintas imágenes contrarrestan impresiones para alojarnos en una aparente cotidianidad donde el silencio y la naturaleza visibilizan una mezcla de sentimientos.

La cámara de Javier Favot, encargado de la dirección, guion e interpretación, se coloca de manera imperceptible en cada recoveco de la vida de un sujeto. Sin molestar, como si fuera el ojo de un espía invisible, somos testigos preferenciales de aquellas postales que toman vida. Una aparente rutina con dejes melancólicos que vamos descubriendo tras el paso de los minutos. Una aparente rutina que nos hace sospechar sobre la posibilidad de una ausencia.

Deja que las luces se alejen nos recuerda a aquellas obras de Terrence Malick (El árbol de la vida) donde la calidez de las imágenes nos invita a dejarnos llevar. Una fogata, que para otros pudiera resultar intranscendente, toma otra dimensión para colocarnos en un viaje ultra sensorial. La estructura poética, como un susurro en medio del silencio, nos aborda en un recorrido que toma al tiempo como un verdadero protagonista.

Un gato mira a través de una ventana. Una experiencia observacional que esconde la belleza dentro de cada detalle. Eso es Deja que las luces se alejen.

7.0

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