Fernando Brenner
10/10/2020 14:56

El Canto Popular Uruguayo tiene varios pilares que lo sostienen desde hace más de cinco décadas. Uno de ellos es de manera indiscutible Eduardo Mateo, un montevideano de pura cepa quien hace poquito tiempo hubiera cumplido 80 años. Un entrañable tributo a su vida y obra es este documental dirigido por Daniel Charlone. Este registro integra la programación y la Competencia Oficial del Festival Escenario 2 Cine + Música gratis Online por Contar (https://www.cont.ar/).

Amigo lindo del alma

(2019)

Un viejo radio grabador Hitachi, reproductor de casetes, nos mete de lleno en el mundo Mateo escuchando su voz en una perdida grabación del tema Siestas de Mar de Fondo, que se va fusionando con el audio y la imagen de una nueva versión del mismo con la voz de Estela Magnone acompañando al Colectivo Remezclación en donde entran además de guitarra, bajo, batería y tambor repique; sintetizadores, una laptop, y un kaos pad. La máquina del tiempo.

Un andante caballero de pelo canoso y de una larga gabardina va recorriendo las calles de Montevideo. La cámara siempre lo toma de atrás como siguiéndolo en el recorrido. En ese andar, esas escenas servirán de nexo que nos contará las historias de vida verbalizadas por sus colegas, amigos y parientes y sus canciones recreadas por enormes músicos.

El director es Daniel Charlone, un experimentado productor y publicista audiovisual que debuta como realizador en este largometraje y que hace años venía con la idea de concretar un –en su momento faltante- merecido homenaje al cantautor uruguayo Eduardo Mateo. Y prefirió manejarse con un lenguaje y una estructura bien clásica en este tipo de realizaciones. Pero no se limitó a las “cabezas parlantes” despojadas de sentimiento, sino todo lo contrario. Quienes conocieron y convivieron con Mateo entregan un discurso sentido, honesto y realista, que hasta incluye el lado oscuro –si se permite el término- de un señor lleno de contradicciones, de actitudes a veces un tanto egoístas; pero que en definitiva enfrentaba su tiempo de manera frontal, directa, llena de humor, goce y un delicado respeto por el otro. Eso sumado a su auténtico talento como creador y compositor de canciones que hoy forman un verdadero álbum de hitos en la música uruguaya.

Otro mérito de Charlone fue juntar a notables representantes locales, tanto para hablar y recordar anécdotas –de las lindas, las feas y las raras- con Mateo; como para que participen en diferentes versiones actuales del repertorio del músico. La lista es extensa pero es bueno nombrar en primer término a colegas que no aparecen cantando como Jaime Roos, Rubén Rada, Diane Denoir y Jorge Trasante (Paradójicamente, todos han grabado en su momento y por separado un disco con Mateo), Teresa Mateo (su hermana), Nancy Charquero (su novia en su primeriza etapa solista), Guilherme de Alencar Pinto (su biógrafo, periodista brasilero radicado hace más de dos décadas en Uruguay y autor del libro de entrevistas "Razones Locas/El paso de Eduardo Mateo por la música uruguaya"), y otros músicos que si cantan en el film como Fernando Cabrera, Hugo Fattoruso, Estela Magnone, Alberto Wolf, y entre otres Mariana Ingold.

Además Charlone ha sabido esquivar el lugar común de querer poner en pantalla solamente los caballitos de batalla del cantautor. Ha evitado ese camino fácil. Y si por ahí aparecen temas clásicos o identitorios, -que por otra parte es casi inevitable- como Hoy te vi, Cuerpo y alma o la canción que le da título a este documental; han quedado afuera verdaderos clásicos del autor como Mejor me voy o Pippo (ambas ya las cantaba por la época de El Kinto, un conjunto en el que también estaban Rubén Rada, Urbano Moraes y Chichito Cabral); Príncipe azul (que aquí la grabó León Gieco), Y hoy te vi (grabadas por Litto Nebbia y Sandra Mihanovich) y una infaltable -posiblemente el tema que más ha trascendido- Esa tristeza. Que supo de versiones de Jaime Roos, Liliana Herrero, Rubén Rada, Laura Canoura, Acá Seca Trío, Hugo Fattoruso...

Dijo Rubén Rada sobre Mateo: "Mateo era un tipo fenómeno, que vivía para la guitarra, para tocar y componer. El loco era un tipo súper feliz, nos cagábamos de risa, vivíamos en la playa todo el día. No teníamos un mango, nos cagábamos de hambre pero fue la mejor época de mi vida. Festejábamos el cumpleaños de Mateo y mío con mortadela y pan." Mostrando en parte el modus vivendi de Mateo quien así como se despojaba de pertenencias propias –y ajenas- era un creador de melodías a veces intangibles, de difícil acceso en primera instancia.

Mechado con fotos de archivo (no muchas) y alguna que otra filmación cantando en vivo o de alguna charla; el material de registros testimoniales de y con Mateo es muy escaso. Hasta buena parte de lo mejor de su obra jamás llegó al disco, ni fue registrada en formato alguno. Si a Eduardo Mateo en muchos casos lo consideraron un “mago”, sin duda Charlone ha hecho varias fintas y “trucos” para llevar a buen puerto su realización.

Para el Negro Rada, Eduardo Mateo era como el John Lennon uruguayo. Y eso que a él le gustaban más los Rolling Stones que Los Beatles. No transó con nada ni con nadie. Y en esta película se lo siente de Cuerpo y Alma. 

8.0

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