Juan Manuel Florentin
07/10/2020 18:04

Esta producción alemana, dirigida por Helena Wittmann, gira en torno a la vida marítima y a la inmensidad de la naturaleza en gran parte desconocida en tanto porción de espacio virgen y estéril, donde el impacto del ser humano no tiene lugar y la paz abunda, entre movimientos irregulares mostrados con una cámara que parece perderse frente a la espuma, el celeste del cielo y el azul del agua.

Drift

(2017)

Dos amigas pasan un fin de semana en un lugar a orillas del mar. La protagonista siente una particular obsesión con la playa, las olas, los caracoles. Realiza un viaje en un barco para cruzar el océano y descubrirse a si misma. Un viaje introspectivo con el fin de descubrir la paz en el agua.

Con silencios eternos y escenas extensas sobre el mar, junto con la carencia de diálogo, este trabajo busca y logra generar una experiencia sensorial en el espectador, con el fin de comprender el estado de paz por parte de la protagonista al estar inmersa en el océano y rodeada de naturaleza.

Por momentos la falta de acción es motivo de exasperación frente a la pantalla donde nada ocurre y se espera algo a cambio. Si bien no sucede y la directora busca romper con una estructura, esto forma parte de algo nuevo y frecuente en este tipo de producciones donde la naturaleza “virgen” es el protagonista.

5.0

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