Rolando Gallego
06/09/2020 19:57

La ópera prima de Sebastián Tabany, Giro de Ases (2020), se introduce de lleno, por primera vez en el cine local, en el universo de la magia, un espacio en el que las reglas parecen haberse hecho para engañar, pero que en realidad sirven como sustento para transitar la vida buscando objetivos sin tener que pedir la aprobación del otro para ser quien realmente uno debe ser.

Giro de Ases

(2020)

Martín (Juan Grandinetti) es el joven empleado de un gran Casino, vive a contramano del mundo, trabaja de noche, duerme de día, y aún se encuentra dolido por una reciente separación amorosa. Al conocer a Sofía (Carolina Kopelioff), la novia de uno de sus amigos magos (Esteban Pérez), sentirá un flechazo instantáneo por ella, pero se resistirá a responder al llamado de Cupido hasta tanto comprenda cuál es su lugar en el mundo, y, particularmente, en el mundo de la magia.

Acompañado por El Rubio (Lautaro Delgado Tymruk), una suerte de guía o sensei espiritual, y Mariana (Thelma Fardin), su amiga de toda la vida, Martín deberá asumir su rol y posición, descubriendo su verdadera capacidad y potencial en la magia, más allá de su carácter recreativo para los espectadores, decidiendo qué pasos deberá tomar para no perder la oportunidad de ser quien realmente desea ser.

Tabany, cinéfilo de pura cepa, imprime a Giro de Ases una narrativa propia y distinta, que se funda en la nostalgia por un cine de otro tiempo, aquel que reunía frente a la pantalla al público y proponía historias clásicas de amor y aventuras, recuperándolo en esta oportunidad, con atmósferas y situaciones que aluden a producciones de los años ochenta del siglo pasado y en las que el espíritu de un cine recreativo familiar supo potenciar a directores y estudios, pero, principalmente, pudo sostener relatos con los que rápidamente se empatizaba por su fácil identificación de personajes y acciones.

Así, magos y magas, y una misteriosa historia tras estos, es la base para que el guion, también de Tabany, se permita transitar, sin brindar mucha información, por cierto, por el romance, el suspenso y la intriga por dosis iguales, fortaleciendo, con trucos y algunos momentos de suspenso, el enigma sobre el origen de Martín y su participación en un linaje de magos del que heredará leyes y una manera de ser en el mundo.

Personajes bien delineados, interpretados por solvencia por un casting ideal, permiten que con el contraste entre ellos, y en el incorporar su pasión por la magia en el cotidiano, Giro de Ases demuestre que no es difícil hacer cine popular y seguir explorando localmente formatos o temáticas que siempre nos llegan de afuera, y no por tomar esto como motivo del film, resignar a perder el color y espíritu local, al contrario.

Una cuidada banda sonora, una secuencia inicial entrañable, y unos títulos animados que posicionan al espectador sobre aquello que vendrá, además, sirven de preámbulo para un relato clásico de amor, en el que la magia se consolidará como el vehículo para hablar de cuestiones como la amistad, la familia elegida, la diversidad sexual, la fama, los vínculos y el esfuerzo y perseverancia, como así también, el trabajo en equipo, para alcanzar objetivos.

Por ahí uno de los personajes dice una frase de Picasso “la misión del artista es hacer creer al mundo la verdad de su mentira”, y en eso avanza Tabany, en construir una verdad con sus propias leyes, sobre un universo que tiene como fundamento la mentira y el engaño, pero que tomado como punto de partida para un guion, como en este caso, permite trasportarnos a un mundo único, recuperando el disfrute de la infancia, esa época de la vida en donde no se cuestiona mucho el placer por el placer mismo y la magia está al alcance de uno mismo, abriendo los ojos y percibiendo lo que nos rodea.

7.0

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