Juan Pablo Russo
08/06/2020 13:13

La red avispa (Wasp Network, 2019), la película de espías del francés Olivier Assayas, inspirada en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, de Fernando Morais, es una de esas películas desconcertantes que tiene todos los elementos para volar alto pero que nunca termina de despegar. Se estrenó en Netflix tras su paso por la Mostra de Venecia y el Festival de San Sebastián.

La red avispa

(2019)

La historia de los “Cinco Cubanos”, es tan conocida como interesante y Olivier Assayas utiliza algunos elementos de esta en La red avispa. René González (Édgar Ramírez) es un piloto cubano que, aparentemente, deja a su esposa (Penélope Cruz) y a su hija pequeña para huir a los Estados Unidos en los años 90. Instalado en Miami, usa sus habilidades como piloto para ayudar a un gran número de cubanos a escapar de la isla.

En el segundo de los tres hilos argumentales, Juan Pablo Roque (Wagner Moura) nada hacia la Bahía de Guantánamo y dice ser un desertor del ejército. En Miami, empieza a salir con la recién divorciada Ana Margarita Martínez (Ana de Armas). Ella sospecha que pasa algo raro cuando Roque empieza a comprar Rolex, cadenas de oro y trajes de 2.000 dólares.

Después viene el tercer hilo con el giro inesperado de que estos hombres son agentes dobles que trabajan para Cuba. Pero lo que sucede es que si Assayas pretendía sorprender con este movimiento, no lo consigue porque la historia es conocida por todos. Ni siquiera lo logra con la sorpresiva  aparición de Gael García Bernal, que interpreta al líder de la Red Avispa, Gerardo Hernández, ni con la ulización de material de archivo de Clinton y Fidel Castro, un elemento bastante trillado y que no aporta nada.

Es extraño que un director y guionista con la habilidad Assayas no logre sacar a flote una historia tan atractiva como su elenco de estrellas latinas que se completa con el argentino Leonardo Sbaraglia. Pero lo más sorpredente es que los giros narrativos sean tan forzados y bruscos como las elipsis temporales. Por ejemplo, la relación entre Roque y Martínez termina con él desapareciendo repentinamente para aparecer en la televisión cubana criticando a Estados Unidos.

Desafortunadamente da la impresión de que se trata de una buena historia mal resuelta, que pierde el rumbo y no sabe como cerrar todos los frentes que abre en apenas 120 minutos. Aunque por lo menos resulta entretenida.

5.0

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