Nicolás Quinteros
04/11/2019 14:10

El debut en el largometraje de ficción de la realizadora carioca Maya Da-Rin, centra su mirada en la cuestión indígena en el Brasil contemporáneo, el choque de culturas y el racismo subyacente, sin caer en declamaciones moralizantes ni en didactismos bienpensantes. A partir de una historia simple, y a través de una tratamiento estético ascético (planos fijos, escasos diálogos, espacios naturales, miradas), se nos revela un universo y una problemática pocas veces retratada por el cine latinoamericano.

A febre

(2019)

Justino (Regis Myrupu) es un nativo de 45 años que es empleado de seguridad en un puerto en la ciudad de Manaos. Viudo desde hace un par de años, su rutina cotidiana se verá alterada cuando su hija obtiene una beca para estudiar medicina en la capital del país. A partir de ese punto, el protagonista vivirá entre el orgullo que le provoca que su hija pueda asistir a la Universidad y un extraño estado febril (sin origen clínico), que le produce un estado permanente de somnolencia y malestar.

Varios son los tópicos que trata esta película que tuvo su estreno en el Festival de Locarno. Desde la difícil vida cotidiana de los indígenenas amazónicos en la ciudad, el sutil racismo que padecen por parte de sus empleadores y compañeros de trabajo, las relaciones familiares y las viejas leyendas orales para explicar el mundo que nos rodea.

La profundidad del mundo mítico y familiar de Justino, se contrapone a la realidad de su vida en la ciudad. Hasta la noticia de la futura partida de su hija, su cultura estaba reprimida. Pero a partir de ese momento, más la misteriosa aparición de un extraño animal que se mueve en la oscuridad y produce temor en la comunidad, renacen las añoranzas por su tierra de origen y plantean dudas en relación a la sacrificada vida en la ciudad.

Si bien deben destacarse las virtudes de esta obra en relación al uso del sonido y la puesta de cámara, tal vez su mayor virtud es la interpretación de los actores principales. La sutileza en los gestos y la expresividad de la mirada de Regis Myrupu de la etnia Dessana del Amazonas, en lo que es su debut actoral y por el cual se llevó el premio al mejor actor en el Festival de Locarno, provoca una inmediata empatía con la historia que nos cuenta esta película. “Yo no sabía que tenía esta capacidad”, dijo Myrupu al recibir el premio.

A febre (2019) es una película imprescindible para comprender una parte importante de la realidad latinoamericana contemporánea. Sin subrayados ni grandilocuencias, aporta una mirada crítica a la sociedad brasileña, porque como sostiene la propia realizadora Maya Da-Rin, “Brasil ya se encuentra en algún tipo de estado post-apocalíptico”.

8.0

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