Benjamín Harguindey
30/10/2019 13:15

Terminator: Destino Oculto (Terminator: Dark Fate, 2019) sigue un patrón iniciado por HALLOWEEN (2018): ignorar la mayoría de las secuelas de la franquicia, resucitar a la heroína original y continuar la historia a partir de la última gran película de la serie, en este caso Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991). Hasta los créditos de la película contienen de nuevo la bendición del creador de la franquicia, James Cameron, así como John Carpenter ha vuelto a aparecer en los créditos de la suya. Buen marketing. Borrón y cuenta nueva, todos contentos.

Terminator: Destino Oculto

(2019)

Linda Hamilton, única e inigualable, regresa como Sarah Connor. Como Jamie Lee Curtis en HALLOWEEN, ha dedicado su vida a mitificar el monstruo que la traumó y ahora encabeza tres generaciones de heroínas que le dan batalla. Las otras son Grace (Mackenzie Davis), una súper cyborg enviada del futuro y Dani (Natalia Reyes), la chica a la que Grace debe proteger del Terminator (Gabriel Luna) que tiene el objetivo de asesinarla.

Arnold Schwarzenegger también regresa, como siempre promete, aunque en un papel menor. Es un placer verle de nuevo junto a Hamilton. Podrían haberse robado la película a solas, pero ambos quedan relegados a roles secundarios. Tienen la tarea doble de atraer a los viejos fans de la serie a la vez que hacen de sponsors para una nueva generación, turnándose correctamente para que cada uno tenga su momento de gloria. Davis es sobresaliente. Tiene el look, la garra y la presencia de una heroína versátil. Es tan efectiva que sobrevive toda la mediocridad que la película le llueve encima, como algunas líneas de diálogo verdaderamente vergonzosas, y los flashbacks (o flash-forwards) que simultáneamente rellenan y desinflan el film.

Los demás personajes no dejan gran impresión. Su némesis (Luna) es técnicamente formidable, pero su caracterización resulta blanda. Reyes, como sus jóvenes cofrades en las nuevas Star Wars, tiene el porte de un ídolo de Disney Channel. Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger no tienen mucho para hacer salvo atraer al público, repartirse los chistes y sellar la película con su iconografía. Sarah Connor recibe un final más o menos digno, considerando las injurias que sufre, aunque el T-800 ha tenido demasiados finales como para que su quinta despedida tenga el impacto que debería.

¿Cómo se compara la película a sus antecesoras? Es mejor que las secuelas que ha eliminado del canon (gran cosa), pero nunca alcanza la cúspide emocional o espectacular de las primeras dos. Terminator (1984) es uno de los grandes referentes del cine de acción así como Terminator 2: El juicio final es uno de los grandes referentes de secuelas igual de excelsas o incluso superiores a la original. ¿Quién va a recordar Terminator: Destino Oculto salvo como un vehículo al estrellato para Mackenzie Davis? Lo único que le queda es la galantería de reivindicar a Sarah Connor, y una cornucopia de efectos especiales que no se sienten la mitad de revolucionarios que hace 30 años.

5.0

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