Emiliano Basile
19/10/2019 21:23

El clásico relato de búsqueda de identidad tiene un nuevo capítulo y, nada más ni nada menos que de la mano de Richard Linklater, uno de los emblemas del cine indie americano. Dónde estás, Bernadette? (Where’d You Go, Bernadette, 2019) innova en varios sentidos la idea del viaje interior.

Dónde estás, Bernadette?

(2019)

La neurótica, obsesiva, depresiva y hasta fóbica Bernadette (Cate Blanchett) fue en el pasado una arquitecta brillante, innovadora, trabajadora, revolucionaria de las estructuras, una verdadera artista en el diseño de los espacios. Pero una suerte de sucesos la encuentran alejada de la actividad y convertida en un personaje antisocial. Cuando su familia (esposo e hija adolescente) planean un viaje a la Antártida, ella se escapa -literalmente- a esas tierras en vez de enfrentarse a un tratamiento.

¿Cómo alguien brillante se convierte en un monstruo para la sociedad? La respuesta está en su amigo y colega interpretado por Laurence Fishburne que le dice “Si no creas eres un peligro para el resto de la sociedad”. Palabras sabias para una película que se plantea como una comedia amigable y se las ingenia para contar un drama existencial sobre un personaje antipático con gracia.

Uno de los tópicos de mayor importancia es la tecnología, aquella que presenta múltiples maneras de comunicarnos también trae consigo la desconexión de la familia, de las obligaciones y compromisos. Bernadette tiene una “asistente en línea” que se encarga de sus compras y resolver sus compromisos. Una asistente que resulta ser una trampa de unos piratas tecnológicos. En sus noches de insomnio entra a internet no para averiguar sobre el viaje de placer con su familia sino para encontrar todas las excusas posibles para no ir con ellos. La tecnología siempre es presentada de manera negativa en la película.

Su marido (Billy Crudup) trabaja como programador para Microsoft, en ideas asociadas a la comunicación. Un procesador de textos que lee y tipea los pensamientos sin necesidad de tener que escribir. Este trabajo lo apartó de su familia, definitivamente disfuncional. Mediante la web también una aspirante de arquitectura la conoce y le recomienda un video. En el video conocemos lo maravillosa que fue Bernadette en el pasado.

Basada en la novela de Maria Semple, la película utiliza el recurso del video web para contarnos el pasado de Bernadette, el flashback no es un tiempo pasado del relato sino el visionado de un video de los típicos que se pueden ver por YouTube. El otro recurso es el montaje paralelo entre dos conversaciones: la que tiene Bernadette con su viejo colega y la que tiene su marido con la terapeuta. En esas conversaciones nos llega la información restante: el conflicto interno de Bernadette. Ella es una artista frustrada, de esas que sufren la vida cotidiana, sólo están cuerdas cuando trabajan en sus proyectos. Lo mismo sucede con el Van Gogh de Willem Dafoe o con el personaje de Paola Barrientos en La afinadora de árboles (2019).

El último factor es el espacio, fundamental por la profesión de la protagonista. Porque si el cine independiente americano simboliza el viaje interno de búsqueda de identidad con un trayecto geográfico, en la historia de una arquitecta será fundamental. El espacio es inhóspito, el denominado continente blanco, la Antártida. Allí donde las condiciones de vida son extremas, se presenta como el lugar ideal para que la artista en crisis creativa encuentre la función social de toda arquitecta: mejorar el espacio para mejorar la calidad de vida de las personas. Con esa acción el viaje de reencuentro adquiere un doble sentido, ella necesita alejarse al límite del mundo justo cuando estaba tocando límites en su propio mundo en la ciudad de Seattle.

Dónde estás, Bernadette? parece una de esas tantas películas en las que Richard Linklater se desdibuja como autor. Pero si miramos con detenimiento, encontraremos varios puntos de contacto con sus temas autorales predilectos: los dilemas existenciales, los viajes introspectivos y el reencuentro con el pasado. Cuestiones que convierten al film en una pequeña e interesante propuesta.

7.0

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