Emiliano Basile
08/08/2018 14:33

El camino de Santiago (2018) es una película directa, dolorosa y a la vez, de una belleza estética sorprendente para un documental. Tiene la urgencia del momento histórico (a sólo un año de distancia con el hecho) y la valentía de denunciar con nombre y apellido a los responsables de un episodio turbulento que terminó con la muerte de un joven de 28 años.

El camino de Santiago

(2018)

El 1º de agosto de 2017 un grupo de manifestantes fueron reprimidos por la gendarmería nacional en la Patagonia Argentina. Reclamaban las tierras ancestrales de la comunidad mapuche usurpadas en el siglo XIX por el Estado Nacional y vendidas en este caso particular, a Luciano Benetton. Santiago Maldonado apoyaba la causa y, junto a ellos, cortaba la ruta en señal de protesta. Replegado campo adentro por las fuerzas de seguridad, el grupo es perseguido a orillas del río donde Santiago desaparece y recién el 17 de octubre del mismo año, es encontrado muerto. La narración oficial del hecho tiene demasiadas incongruencias que la película de Tristán Bauer está dispuesta a exponer.

No hay medias tintas en este trabajo, tampoco una investigación profunda que pueda aportar datos novedosos sobre el caso. Lo que el film del director de Iluminados por el fuego (2005) se propone, es la contra información: decir todo aquello que en el discurso oficial fue vedado, ocultado o tergiversado, darle voz a familiares, abogados, amigos, miembros de la comunidad mapuche, para que cuenten su versión de los hechos. Esta decisión le quita rigor periodístico al relato, pero le aporta contundencia discursiva al asumir una postura definida en defensa de la parte más vulnerada del conflicto.

Si hablamos de contrastes, la película también acentúa esta visión desde su estética, con una magnífica composición visual de la Patagonia Argentina. Los planos aéreos filmados con drones brindan tomas estéticas de lagos, montañas y campos. Incluso las entrevistas a mapuches y familiares de Santiago son realizadas en espacios verdes, en medio de la naturaleza. Estás imágenes que trasmiten tranquilidad son interrumpidas por la represión de las fuerzas de seguridad, trazando un paralelo entre la vida de los pueblos originarios y la violencia a la que fueron sometidos desde la Campaña del Desierto.

El paralelo también es con la actualidad, la represión de diferentes protestas sociales realizadas en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos dos años, sea por gendarmería o por la Policía de la Ciudad, es registrada con el vértigo del momento, con celulares o cámaras en mano de quienes estuvieron en el lugar. Este recurso nos ubica en tiempo y espacio como una víctima más de los hechos, nos sumerge y deja estupefactos ante un clima de violencia institucional.

El camino de Santiago tiene la fuerza de un relato visceral y desgarrador. Vale más por las sensaciones que trasmite que por la historia que cuenta. Abre más preguntas que respuestas sobre el caso apelando al film ensayo, ya que su fin no es resolver la causa sino trasmitir una convicción: continuar por el camino de la resistencia.

7.0

Comentarios