Damián Moreno
13/11/2017 14:38

Diferentes países de Europa están siendo lugares de refugio para la gente que escapa de la guerra, y esto pasa en la historia que nos muestra el director Simon Verhoeven y el mismo título de la película lo devela con Bienvenido a Alemania (Willkommen bei den Hartmanns,2016).

Bienvenido a Alemania

(2016)

Los Hartmann son una familia alemana, en apariencia normal hasta que Angelika (Senta Berger), una maestra recientemente jubilada, decide dar asilo a un refugiado en su casa de Munich muy a pesar de su renuente marido, Richard (Heiner Lauterbach). La llegada de Diallo (Eric Kabongo), un joven nigeriano, será el disparador de una serie de eventos que no solo alterarán la vida de los Hartmann sino también de la ciudad entera. Acontecimientos que pondrán a prueba la dinámica familiar así como la adaptación al país por parte de Diallo. Pero, a pesar del caos, prevalecerá la esperanza de que la familia recupere la estabilidad, la confianza en sí misma y la paz.

La historia presentada en pantalla nos demuestra que las familias son parecidas en cualquier lugar del mundo, ya sea en China, Argentina o Alemania, todos reiteran conflictos y miedos: un padre al que le preocupa el paso del tiempo, una madre que siente la ausencia de sus hijos que salieron a enfrentar el mundo, una joven hija que piensa que nunca va a terminar la facultad, y un hijo que es consumido por el trabajo. Sin embargo, el reciente llegado de Nigeria va a tratar de ayudar a cada integrante de la familia para que pueda mediar con sus problemas y hacerles saber que lo que importa son los valores familiares.

Planteada de esta forma la película es un drama más entre muchas, pero no obstante, lo que la destaca es que Simon Verhoeven no lo plantea así, sino a través de la comedia sarcástica y un humor inteligente que le permite jugar con temas delicados por estos tiempos, como la discriminación racial que existe en toda Europa debido a la llegada masiva de extranjeros por la guerra, dejando un fuerte mensaje de reflexión de tolerancia para con el otro y mostrando una realidad que en nuestro país también vivimos pero en menor escala.

Sin embargo, en algunos momentos la trama tiende a ponerse lenta porque se concentra en temas muy banales que pueden llegar a comprenderse por el estilo de comedia que es, pero cuando casi nos saca de la película por suerte el guion retoma la historia central y nos encamina a un buen final y un mensaje claro, mas allá de todos los obstáculos que la vida nos tiene preparados. Como decían los Benvenuto: “Al final, lo primero es la familia”

7.0

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