Benjamín Harguindey
20/04/2017 15:58

Presentado como documental, Niñato (2017) provee una íntima mirada en la vida de David Ransanz, un hombre que a sus 34 años se encuentra en un estado de adultez atrofiada.

Niñato

(2017)

Ransanz es soltero, desempleado, vive en casa de sus padres y él mismo es padre de tres hijos - un nene y dos nenas. De todas las preocupaciones que normalmente aquejarían a una persona de su edad y en su situación, la más apremiante es la infantil obsesión de ser una estrella de rap. ¿Su nombre de rapero? Niñato.

Adrián Orr - escritor, director, productor y camarógrafo - ya había retratado a Ransanz y a su familia en el cortometraje Buenos días resistencia (2013). La familia Ransanz se plantea como otra víctima de la presente crisis económica española: los adultos han fallado como adultos, y sus inútiles vidas han de ser sacrificadas en el nombre de la próxima generación.

La película de todas formas no tiene una mirada tan fatalista sobre el tema a desarrollar. Construye a Ransanz como un personaje patético pero a la vez tierno, un tanto niñato - vale la redundancia - en sus ínfulas de éxito musical (pasa la mayor parte del tiempo drogándose y escuchándose a sí mismo en su computadora) pero en algún punto consciente del destino que le toca, como vemos en la escena en que intenta explicar el concepto de “autonomía” a su hijo.

La mayor parte del documental está dedicado a mostrar las escenas de convivencia entre padre e hijos. Apreciamos la naturalidad con la que los niños hacen cosas de niños, y la forma en que el padre los guía a lo largo del día con el cuidado de quien no quiere meter la pata dos veces. Los levanta todos los días a altas horas de la madrugada (hostigándolos en una escena por 7 minutos), los guía con recelo hasta la escuela y luego los vigila mientras hacen los deberes.

¿Sentimos admiración por este padre soltero? Orr no celebra al hombre como un ejemplo de paternidad exitosa, ni lo plantea como una historia de lucha. Tampoco busca la pena del espectador. Niñato plantea su historia casi como un ejemplo de justicia: Ransanz está cumpliendo su deber con la rigurosidad de un convicto que entiende y acepta la sentencia.

En un intento por darle a la película su arco narrativo quizás parece un poco rebuscada la forma en la que el niño eventualmente cuestiona, o es utilizado para cuestionar, las decisiones del padre. El final en sí es entre triste y esperanzador, porque sugiere que los niños no solo son capaces de forjar su propia autonomía sino que al hacerlo darán fin a la vida útil de su padre, por siempre niñato.

6.0

Comentarios