Juan Pablo Russo
08/12/2016 14:42

Documental político, Martirio (2016) es equivalente al rol que en los años 60 y 70 cumplieron films como La hora de los hornos (1968) o la obra de Raymundo Gleyzer, proporcionando elementos para reflexionar sobre una determinada realidad, interpretando la historia y proponiendo una reflexión estética sobre un pasado que el espectador hace propia o rechaza ideológicamente. Y el film del brasileño Vincent Carelli, dirigido en colaboración con Ernesto de Carvalho y Tita, cumple con todo eso.

Martirio

(2016)

Habitantes del Mato Grosso do Sul, los Guaraní-Kaiowá constituyen una tribu que desde hace siglos son los verdaderos dueños de las tierras que demarcan una superficie de alrededor de 350.000 km. Pero la colonización se las fue quitando hasta llegar a la situación de vivir en la desidia y el hacinamiento. Martirio relata las penurias que viven los Guaraní-Kaiowá, desde sus primeros contactos con el hombre blanco hasta la actualidad, cuando deciden tomar el Congreso de Brasil durante una sesión parlamentaria en la que diputados delimitarían la tierra en favor de los terratenientes.

Martirio planea poner fin a una ignorancia silenciada por las corporaciones y los medios de comunicación hegemónicos, así como alertar al público sobre la vulnerabilidad de unos 50.000 indios que tienen sus derechos a la tierra garantizados por la Constitución. La película retrata la lucha histórica de los Guaraníes Kaiowá, ofreciendo material que los muestra como los verdaderos dueños, en oposición a las posturas amenazantes de los diputados ruralistas que defienden los intereses de la agroindustria.

El director, que se asume como militante da causa Kaiowá, utiliza imágenes que él mismo tomó desde 1988 hasta la actualidad, mientras utiliza una narración en primera persona. Pero Carelli no solo desarrolla en casi tres horas una investigación histórica, política y social sobre las carencias de los Guaraní-Kaiowá con respecto al despojo de sus tierras, sino que traza paralelismos para poner en discusión como la pérdida del vocabulario propio y de la memoria forman parte de un modus operandi que favorece al genocidio indígena.

Martirio, cuya financiación se realizó con el aporte de más de mil personas a través de crowdfunding, es el segundo título de una trilogía que comienza con Corumbiará - donde en 1995, en Rondonia, 12 indígenas fueron diezmados - y que terminará con Adeus, capitão, aún en etapa de producción.

9.0

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