Ezequiel Obregón
22/04/2016 11:13

El documental de María Victoria Menis expone su crisis en torno a la realización cinematográfica. Mi hist(e)ria en el cine (2015) es, a la vez, un retrato sobre una familia atravesada por el amor al cine.

Mi hist(e)ria en el cine

(2015)

Hacer una película, se sabe, no es nada sencillo. Sobre todo, si esa película tiene aspiraciones artísticas más allá de lo comercial. Y la directora María Victoria Menis hace ese tipo de películas, entre las que se destacan El cielito (2003) y La Cámara Oscura (2007). Su filmografía demuestra interés por trabajar temas sociales (la pobreza y la resistencia, el concepto de belleza, el desamparo), pero a la vez hay en ella una clara orientación hacia los relatos que pueden ser disfrutados y comprendidos por públicos más amplios. El comienzo de Mi hist(e)ria en el cine la muestra desorientada tras el estreno de María y el Araña(2013); película que, como suele pasar, le demandó años de trabajos y tuvo poco impacto en la cartelera. No sólo hay que trabajar intensamente en un proyecto; una vez concretado, comienza la ardua tarea de distribución y difusión…

Mientras que hay muchos documentales sobre el éxito y los films de los directores más destacados (en general, son marcadamente laudatorios), no abundan los antecedentes de trabajos que muestren las dudas ante el oficio, los puntos más débiles que debe enfrentar todo realizador. En esos casos abundan los datos optimistas, las certezas, que es lo que en la película de Menis casi no hay. Porque aquí se trata de revisar el vínculo con el cine, aún cuando se habilite la pregunta sobre seguir haciendo films o no. Lo más interesante es que ese camino de revisión personal no demuestra resentimiento contra el séptimo arte, sino que respira pasión. No sólo la de la directora, sino también la de su familia cinéfila, en la que también hay dos hijos vinculados a la realización.

Mi hist(e)ria en el cine expone un momento doloroso, pero lo hace con humor. Funciona como una comedia familiar (un poco a la manera de los primeros films de Woody Allen, con extensos diálogos sobre anécdotas) y también como reflexión sobre la industria y la recepción del cine, en virtud de los cambios en los paradigmas de visionado (de la pantalla grande a la computadora). Hay espacio para la nostalgia y hay un tono reflexivo que va desde la percepción de Menis hasta el resto de la familia. Es un trabajo que recurre al archivo solamente cuando es necesario, un documental “pequeño” en términos de producción, pero noble y muy entretenido.

8.0

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