Emiliano Basile
26/09/2015 12:35

Lo nuevo de Patricio Guzmán (Nostalgia de la luz) que estuvo en competencia en la sección Horizontes Latinos del 63 Festival de San Sebastián, se presenta como un planteo metafísico sobre el cosmos, el agua y la masacre de pueblos originarios a partir de un hallazgo legendario.

El botón de nácar

(2015)

En El botón de nácar (2015) el realizador chileno Patricio Guzmán esboza una serie de preguntas a partir del encuentro de una gota de agua incrustada en una piedra de cuarzo de tres mil años de antigüedad. ¿Es el agua la fuente de la vida? ¿Cuál es nuestra relación con ella? Desde esa premisa establece relaciones con el cosmos –el agua en el espacio y otros planetas- y en pueblos nómades anteriores a la colonia que vivían de y con el océano. La relación le permite a Guzmán trazar puentes entre tiempos e injusticias sociales. “Un amigo de la infancia fue arrastrado por el mar, su cuerpo nunca se encontró. Fue mi primer desaparecido” comenta con su narración en primera persona con el fin de plantear interrogantes al espectador.

De este modo Guzmán habla de La Historia y de Su historia personal, narrando desde sí mismo, sus recuerdos y su drama anclado a la genocida dictadura militar chilena. El dolor de su pasado lo lleva a conjugar el botón de nácar encontrado arqueológicamente con una serie de sucesos del pasado reciente de su país.

El veterano realizador vuelve a articular imágenes extraordinarias de la naturaleza y el cosmos para contraponerlas con el accionar humano y sus injusticias sociales, como si tratara de hacer un contraste entre la perfección del universo y las deficiencias del ser humano para vivir en armonía. El misterio de la vida está en ambas situaciones, ninguna de las dos son capaces de tener una explicación racional.

La forma cinematográfica de El botón de nácar sigue la línea de su realizador: bellas imágenes, atentas al detalle de lo misterioso y profundo detrás de su discurso. La música crea una sinfonía magistral en el conjunto de un film, ganador del Oso de Plata en la 65 Berlinale al mejor guion, donde la poesía será todo.

7.0

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